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23.9.15

Joven sin rostro



Joven sin rostro y con tutu



-¿Sabes ?Tenía miedo.
-¿Miedo? Miedo, ¿de qué,?
- De vernos. 
-¿Te daba miedo volverme a ver?
-Sí. 
Y una ráfaga de viento sacudió algunos mechones de su pelo rubio acercándolos a su nariz
-Llámame loco pero hemos estado meses hablando y había cogido cariño a eso; a charlar con una desconocida. 
Entonces él la miró tan fuertemente que no pudo separar los pies del suelo y trató de seguir: 
-Cuando te pedí tu número lo hice porque eras muy guapa... Y ahora todo ha cambiado.
Ella aprovechó el impás para reírse y rebuscar algo en el bolso.
-¿Me estás llamando fea? - sacó un pequeño estuche color naranja y de él obtuvo un oxidado lápiz negro.
-No,  Simplemente, todo ha cambiado.
Ella con el lápiz, comenzó a trazar con la ayuda de un minúsculo espejo de bolsillo una especie de bigotes a lo más puro estilo Dalí en el centro de toda su cara. 
-¿Mejor ahora?
De pronto, el se fijó en cómo aquella chica de chaqueta blanca y tez clara estaba sentada al borde del banco, con un mostacho sintético que lucía sobre la sonrisa más espectacular que jamás había visto y sujetando con su mano izquierda la capucha de su lápiz negro.
-Estás preciosa. 
-¿Entonces? 
-Cuando empecé a hablar contigo te transformaste en alguien interesante. Tenía miedo de que eso cambiara cuando nos viéramos. 
El chico guapo se inclinó para ofrecerle un beso en la mejilla; era alto y tenía dos hoyuelos clavados como margaritas en cada una de sus mejillas. 
-Te escribiré mañana. 
..
Todo empezó cuando el viento levantó tu falda, y las nubes las vio revolotear como luciérnagas en una botella de cristalNo fue necesario correr tras ellas: simplemente contemplé




A cada paso que daba el viento me las acercaba. Después Sólo pude contemplar Un nombre.  
Es todavía y para siempre Y no sin miedo a perderte, que en los desayunos recorro tus letras Con la yema del dedo.


Caminaba sobre las estrellas y mis pasos eran mullidos
cuando hablaba contigo salían de mis labios palabras bellas
Hasta que te perdí tontamente, por un quítame éstas pajas


Luego llegó un día que me abandoné, 
me dediqué a la soledad maniática
Al egoísmo Al hedonismo y al onanismo

Llamé al lobo de la noche, que me llevara muy lejos de mí
Me clavó sus colmillos y degarró mi alma entre los pinos 
Aparecistes tú azul como mi ángel




...

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