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22.7.15

El baño de Paloma



" Relajación " Acrílico terminado hoy

Paloma siempre dijo que su cabello era lo que más de ella gustaba. 
Brillante, ligero, ondulado. 
Ese día cumplía los cuarenta cuatro años, y sentía sus hormonas tan rebeldes como a los veinte. Se mordió el labio inferior y se la escapó un largo suspiro.

El espejo devolvía su imagen desnuda, sus pechos seguían firmes y sus pezones aún muy altos. Se metió en la bañera comenzó a recordar y fantasear escenas de su adolescencia muchas de ellas nunca vividas, mientras se relajaba buscando un orgasmo

Tanta monotonía en su vida. 

Volvió a mirarse en el espejo; el agua  escurría por sus redondeces, su piel tensa, luminosa, caderas generosas, de mujer plena. Era el día de su cumpleaños, y sin prisa se regalaba unos momentos a su contemplación.
 Miró sus muslos y entre ellos ya no estaba el ensortijado de su juventud
Se pasó la mano, emitió un suspiro 
Tenía veintisiete años cuando Ezequiel y ella se casaron, un hombre sencillo,  de pocas palabras cariñosas, y tantos silencios. Nunca la prometió viajes, ni riquezas, ni lujos
Las primaveras sucedían a los inviernos, que dejaban atrás los otoños, sin haber saboreado los veranos, ni sus frutas , ni sus soles.
Paloma aguantaba satifasciendo sus deseos, con el pensamiento en aquel hombre, que aquel año en las fiestas del pueblo,  la enseñó a declinar el verbo amar
Aprendió el  sabor de las caricias, el calor de las miradas, y los paseos  de dedos saltarines por su espalda, morir  de gozo en una explosión de sensaciones
Supo por propia experiencia que el cuerpo es la mejor antesala al paraíso y cómo llegar a más hermosa agonía en vida… sin perderla.
Y es hoy cuando cumple los cuarenta y cuatro, decide abrir una etapa en su vida
Dejar de vivir a medias, ser diosa, ser mujer deseada. 
Eligió el vestido negro que marca la contundencia de sus caderas, y se le puso sin ropa interior. Y con paso tembloroso.  Espoleada por el deseo, por el dulce sabor de lo prohibido, y el saber que hoy de nuevo alcanzará las estrellas.
Se ajustó el vestido de nuevo, y salió con la cabeza muy alta, en busca del orgasmo, de ese orgasmo que la pertenecía para asistir a la cita con el hombre que la harían sentirse de nuevo VIVA




2 comentarios:

  1. Bien por ella si sentía estar antes muerta. La vida es plenitud y no es bueno conformarse con medias tintas. Espero ogre alcanzar la felicidad. Tampoco sería bueno que se le frustraran esos deseos.
    Un abrazo.
    P.d
    me encanta la obra con la que ilustraste.
    =)

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  2. Hizo bien ¡mujer valiente!

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