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9.6.15

Penélope









Los tiempos para los marinos, ya no son como eran…Luego, el viejo lobo de mar, entre trago y trago, comenzó a narrarme la historia de esta chica: Penélope ( Πηνελοπεια )
 
 
Todo comienza en el momento de la despedida de su amado, en la playa agitando el pañuelo blanco que le dejó en prenda. Lágrimas de desconsuelo al ver cómo el horizonte engullía el barco que se la llevaba media vida.
 
"Penélope, tengo que marcharme sin falta, la había dicho. El futuro me espera; es nuestro".
 
" Allí lejos hay lugares donde buscar tesoros ocultos cofres llenos de oro, que sólo esperan que yo les saque a la luz del día de su largo entierro…
 
No oyes ?…escucha ?. El mar pronuncia mi nombre.
Me llama…debo ir a encuentro con mi destino ".
 
Penélope, sólo acertó a  decirle: Pero y las sirenas…?
 

 
Y así fue como partió dejándola a ella esperando.
 
Día tras día
 
Mes tras mes, 
Siempre sus ojos llenos de lágrimas y salitre.
 
Agitando su pañuelo blanco al aire y pronunciando su nombre.
 
En el pueblo todos sabían de su historia, la buena gente se acercaba algunas tardes a hacerla compañía y darla conversación. La contaban chismes, mentirijillas y cotilleos, lo que fuera.
 
Penélope ajena a sus vecinas, mantenía la mirada fija en el horizonte, al final de la mar 
 
Pasado mucho mucho tiempo, desde su lugar en la playa, se agachó y tomó un puñado de arena, de aquellos miles de relojes que la habían derramado. Arena perdida.
 
Y se dijo:" Hasta aquí hemos llegado".
 
"Se fue a buscar tesoros, y todos estaban en las curvas de mi espalda, se fue a buscar horizontes, y todos estaban entre las sábanas de mi cama. No se dio cuenta que yo era su tesoro ". 
 
Me voy .
 
La mañana del siguiente día cuando el autobús la llevaba con dirección a  la pequeña ciudad cercana, Penélope echó su última mirada a la playa
 
Adios…
Hasta pronto.
 
No: Hasta nunca.
 
Ahora Penelope es feliz. Encontró trabajo como cajera de una gran superficie, y está enamorada de Braulio el joven que vende hortalizas y las mejores frutas maduras .
 
Del muchacho que se marchó…Nada puedo decir, no se supo más de él.
 
Algunas veces, cuando pasea sola por la orilla del mar, y ve un barco solitario, mentalmente piensa: " No sabe lo que se perdió "

1 comentario:

  1. ¡Bien por esa Penélope que no se conformó con seguir expectante, siempre esperando que el fulano alguna vez la considere el más tentador de los tesoros.!
    Un abrazo

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