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4.6.15

La joven y el soldado enamorado


                                                             
        
Cuenta una leyenda que el sultán Boabdil, antes de abandonar la ciudad de Granada, para ir al exilio ordenó esconder todos los tesoros que guardaba en una de las torres de la Alhambra
Un soldado fue obligado a entrar con los tesoros como guardián y custodio, con la única misión de protegerlos.
Luego cerraron las puertas y un mago hechizó con un encantamiento por toda la eternidad. Boabdil para sellar el secreto ajustició a los cargadores del tesoro, a la escolta y… al mago . Pero antes de hacerlo tuvo un ápice de humanidad y concedió que el soldado custodio del tesoro pudiera salir al exterior durante una noche cada cien años, y que pudiera ser libre de su hechizo con tres condiciones: 
 1ª.-Alguien debía pagar su rescate, 
2ª el dinero tendría que ser prestado, 
y 3ª que cada moneda siempre valiera el doble que la anterior.
El soldado quedaría libre y podría llevarse una octava parte del tesoro como premio. Así pasaron los años, y los siglos, hasta que una noche de libertad, el soldado se apareció como una sombra a una joven bellísima que iba a llenar un cántaro a la fuente cercana.
La joven se asustó al verle y echó a correr al ver al aparecido, 
"-Por favor…!!! exclamó el soldado. No te haré daño alguno-", 
La joven se paró en su carrera, y le escuchó
"-Sólo quiero que pida para mi, que consigas tres monedas que cada una el doble de valor de la anterior.-", el soldado se fijó en la belleza de la joven 
La joven bajó la cabeza, se recogió el delantal con las dos manos, y se dirigió al cercano pueblo de donde procedía
De la olla de barro de su madre, tomó un puñado de monedas y buscó que cumplieran los requisitos que el aparecido la dijera
La luna se ocultó tras una nube. La joven sintió miedo, un búho cantó tres veces entre los árboles del bosque cercano. La joven echó a correr, y cerró la puerta de su casa con tres vueltas de llave

 
Dicen que el soldado enloqueció en la custodia del tesoro, pero lo hizo no por tener que permanecer por todos los siglos si no por puro deseo hacía la joven que 
jamás volvería a ver
.

2 comentarios:

  1. La tensión sexual no resuelta es lo que tiene.

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  2. Tremenda condena la que parecería el pobre soldado.
    Un fuerte abrazo.
    P.d
    Con qué bella imagen has acompañado tu relato!

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