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27.5.15

Pintar sin lienzos



Todos los sábados de aquel verano que casi duró cien años, salíamos juntos a recorrer la meseta montados en mi bicicleta amarilla. Tú delante, yo tras tuyo.
Nunca fui consciente de la importancia de la palabra " siempre ".
Sentados con los pies colgando sobre las rocas que lamen las aguas del río Tiétar mirando cómo la luna se bañaba en sus dulces aguas
Fue entonces que comencé mi vocación latente en la pintura y cuando me venía la inspiración hacía mis primeros dibujos con mis labios sobre tu espalda.

Olíamos a futuro, exudábamos tiempo infinito

Luego la vida nos puso en travesías paralelas y ya sin tu espalda,  comencé a utilizar pinceles y lienzos. 
Ahora, cuándo pinto sin querer, cuándo me descubro con el pincel en la mano y tu recuerdo. Mi pincel roza tu cuerpo deteniéndose en los contornos, poniendo más color donde no pueden llegar mis manos. Enfurecido, arrojo el pincel y te pinto los cabellos con los dedos.

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