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24.2.15

Mi padrino




Os he hablado de mi familia...? Rodolfo era mi padrino. De él recibí en nombre, mejor dicho, por él ya que en mi familia de sangre soy el primer Rodolfo
Mi padrino era íntimo amigo de mi abuelo. Lucharon en la guerra civil española, codo con codo
Pasaron los años, y mi padrino, abrió una tienda de muñecos en la Plaza Mayor de Madrid
El negocio iba viento en popa. Vendía muñecas de todas clases, de porcelana, de trapo...
Heráclito era el dependiente , joven de pocas luces y sexualidad confusa
Mi padrino estaba seguro que muñeco que tocaba Heráclito, era ya muñeco gafe que no se vendía
Cada vez que era mi cumpleaños, mi padrino venía a casa a comer, traía pasteles y un muñeco para mí, generalmente soldaditos de plomo
Con los años, fui tomando un cariño a ese viejo gruñón 

Le visitaba muy a menudo y contemplaba sus peleas con Heráclito, regañándole para que
limpiara el polvo a los muñecos, pero sin " tocarlos" ya que los gafaba
Yo me reía de la situación y me ponía del lado del confuso dependiente.
Una tarde de Febrero, de un día como hoy, fui a llevarle un poco de bizcocho que mi madre había preparado, siempre le reservábamos una porción

Esa tarde, mi padrino estaba sentado, la cabeza gacha y muy pálido. ¿ Qué le ocurre ?
No es nada
Voy a avisar un médico le dije
No Rodolfo no te moleste. Sé que es mi final
No tengo hijos y tú lo has sido para mi. Todo este negocio será tuyo, ya dentro de poco
Mi esposa, fallecida te quería como el hijo que no tuvo y la prometí que el negocio sería para ti - " Y la muñeca de porcelana, la que trajimos del valle de Aosta....?" - me preguntó
Sólo será para él. La juré en su lecho de muerte. Rodolfo, apenas me queda tiempo

Los estantes están llenos de toda clase de muñecas, de soldaditos,  en fin, de todo lo que fue importante para mi en mi vida. Pero mira:
Sacó una caja de cartón, quitó la tapa. Dentro estaba una muñeca de porcelana
Era una bailarina en posición "Arabesque", con una de sus piernas escayolada
Mi padrino tomó con suma delicadeza la figura
Sus ojos se humedecieron
Rodolfo, prométeme que siempre la tendrás muy cerca tuyo. Ella es especial, toma vida cuando menos lo esperas y comienza a danzar sobre su pierna buena, girando, y girando mientras sus manos trazan arcos y arabescos en el aire. Luego cae abatida, mientras una lágrima se escurre por su mejilla
¿Sabes? Siempre la he amado, y ella creo que también me amó. 
Luego, mi padrino se acomodó. Me entregó la caja, llena de virutas de madera con la bailarina dentro. Tosió tres veces y exhaló su último aliento

Ahora soy yo el poseedor de la bailarina de pierna enyesada
Contra más la contemplo, más humana me parece, y hasta me sonríe


2 comentarios:

  1. Ahh Rodolfo, que bello relato, me gusto mucho, es muy sentido Un gran abrazo amigo

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