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30.1.15

Retoños de roble




Ya estoy bien, gracias por sus atenciones, gracias…gracias, debió ser todo por el exceso de trabajo, gracias
Detrás mío quedaba esa clínica de " reposo ". ¡ Qué mal, Dios mío !Y es que sé que todo fue auténtico, que mi mente nunca  estuvo desvariada.
Recuerdo la noche en que Marcos, en la sierra de Gredos, junto al robledal, en un botellón que hicimos, nos narró la leyenda que se cuenta en el pueblo sobre esos robles
El " Robledal de los Suicidas" le llaman la gente del pueblo
Marcos comenzó a darnos pelos y señales de cómo a ese lugar van las chicas deshonradas, los ricos que pierden su fortuna a las cartas en una noche, los que son incapaces de resolver sus problemas enfretándose a ellos…Y se suicidan
Se cuelgan de una rama muy alta y.... a la mañana siguiente, no hay cuerpo del suicida, desaparece sin dejar rastro alguno
-Paloma se aferraba a mí durante la narración, la verdad es que me sentí " protector especial "de ella-
Cuenta Marcos, que al día siguiente solo se sabe que aparece un retoño nuevo de roble; que exuda un aceite oloroso muy agradable. Marcos cuenta que son las lágrimas de arrepentimiento por lo que se hizo….

Os cuento: Hace ya casi diez día que regresaba a Gredos, a ver los buenos amigos que allí conservo, cuando antes de llegar al bosque de los robles, vi a aquella pareja sentada en el tronco de un  árbol
Paré el coche
La chica tenía la mirada perdida, de sus muñecas cortadas, salía abundante sangre. El chico, igualmente se desangraba, pero aún atinaba a decirme: Sálvela, esta muy mal. ¡ Por favor !. Regresé corriendo al coche, tenía una camisa vieja, la hice jirones, para así improvisar torniquetes.  La sangre dejó de salir, afortunadamente.
Les arrastré como pude dentro de mi coche y les lleve rápidamente al hospital comarcal más cercano.
De vez en cuando miraba para atrás. La respiración de la chica era cada vez más lenta, y el chico también tenía ya la mirada perdida
Llegué al hospital y fui corriendo a los Médicos de Urgencias;
mientras me acompañaban a mi coche les conté como les había hecho las primeras curas, y de lo mal que estaba la chica.
……
Vístase me dijo el doctor, ya está usted perfectamente
Ya no verá usted personas en su vehículo, cuando en realidad trasportaba DOS RETOÑOS DE ROBLES, por cierto? ese olor tan agradable en su coche, provenía de los árboles ?

1 comentario:

  1. Hermosa leyenda para una opción que al menos en mi razón jamás ha estado presente ni de lejos. Trocarse en roble resultaría ser un privilegio para quien ha optado -por alguna razón- a salirse de la vida.
    Un fuerte abrazo

    P.d
    la que supones montonera, nada tiene de eso, ni siquiera alguna vez repartió volantes... la pretendida "revolución" la vivió de bien lejos
    =)

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