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11.1.15

¡ Quédate...!



Se que la estoy traicionando, que no debería contar esta historia. 

Todo comenzó hace unos diez años.
Se que cuesta creer lo que voy a contaros: la historia de mi vida ha sido siempre la de un refugiado, un sin " Rodolfo sin tierra".  Allí donde mis pasos me llevaba, antes o después se me achacaba todos los males injustamente
Esta vez el destino me llevó hasta la cabaña de unos ancianos,  en lo más profundo del bosque de Gredos ( Aunque ahora se que fue la Bruja del Bosque quien guió mis pasos hasta allí ) 
La casa era muy sencilla,  su entorno se respiraba tranquilidad. Miré por la ventana antes de entrar, dos ancianos y una niña.
Llamé y entré a la cabaña, fuera hacía mucho frío ese invierno. Enseguida comprendí que los ancianos eran ciegos,  y la niña, ya casi una adolescente, de puro silenciosa parecía que no existiera.
Les hablé y me ofrecí para ayudarles en los trabajos, a cambio que me acogieran con ellos.
Mi vida fue sencilla, cortar leña, buscar agua, pescar en el río cercano, cazar pequeñas piezas en el bosque, recoger frutas silvestres... en fin, aprovisionarles de sus ( rectifico )..., nuestras necesidades.
Jamás fue necesario que bajáramos para algo al pueblo más cercano.
Pasaron los años, y los ancianos llegaron a quererme de igual manera que a su nieta
Marta, que así se llama ( Por supuesto que el nombre es ficticio )
Marta fue creciendo y haciéndose una joven muy bonita. Yo era la única persona "especial" para ella, y volcaba en mi todas sus confidencias y miedos.
La Bruja del Bosque protegía de todo mal a Marta
Pasaron más años y la unión entre los ancianos, la joven, la Bruja buena y yo, fue consolidándose.
Marta, salvo a sus abuelos y a mi, no conocía a persona alguna. Sus referencias sobre los hombres o mujeres era nula, yo, tampoco hablaba mucho de las demás gentes

Todo fue bien hasta aquel verano. Marta se bañaba en el río, oyó voces y se escondió.
Eran lavanderas llevando sus fardos de ropa limpia que regresaban al pueblo cercano
Marta escuchó la conversación entre ellas
-" Si te digo que mi marido verle, no le vio..., pero si fue testigo de como una flecha
mataba un conejo en plena carreta y ...¡ allí no había nadie ! Luego paralizado vio como " algo " cobraba la pieza y se la llevaba, como flotando en el aire "
¿Qué me dices. Será de nuevo el "hombre invisible " que cuentan las leyendas?

Marta regresó llorando a casa
¿Por qué, por qué no te puedo ver, y si veo a esas mujeres ?

No dije nada,  junté mis pocas cosas y me dispuse para salir de su vida
Marta  vio cómo hacia mi maleta.
Me miró y sólo dijo: ¡  Quédate !

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2 comentarios:

  1. Mejor no puedes cerrar el cuento, una sola palabra que contine toda una nueva historia.
    Un abrazo.

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  2. Una historia muy especial, romántica y con una pizca de fantasía. ¡Como me gustan!
    =)

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