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20.1.15

La leyenda de la acequia



ALLAHU AKBAR…¡¡
ASHHDUAN LA ILLAHA ILLA ALLAH
ASHHADU ANNA MUHAMMADAN RASULULLAH
AIAL AS-SALA
HAIAL FALAH
ALLAHU AKBAR
LA ILLAHA ILLAH LLAH

Dios es el más grande, atestigua que no hay más Dios que Alá. Atestiguo que Muhammad es su mensajero. Venid a la oración, vamos a la felicidad. Dios es el más grande. No hay más Dios que Alá
De mi desordenada carpeta de dibujos, me reencuentro de nuevo con el inconcluso tuyo "Eras un libro expuesto a la ventisca,  ave trémula en el paraíso, manojo de plumas que oprime mi corazón.   Mis sueños vuelan por tus verdes silencios, y mis labios de vino se humedecen en las dulces sombras que tu cuerpo deja.  " 
Recuerdo perfectamente aquellos días, en que  posaste para mi dibujo mientras me narrabas la tristeza infinita de tu alma, mis ojos escudriñaban cada detalle de tu cuerpo, mientras mis manos acariciaban el papel Ahora ya se que pagaste tu pena, pero… Os contaré: Sara nacida libre en la ciudad de Bagdad, se enamoró de un capitán de la guardia del Sultán -Alabado sea Alá -cada noche se encontraban a la protección de un ciprés, en los jardines de palacio. La luna tapaba la desnudez de su carne, mientras Sara entregaba su cuerpo a su amado. Un día Sara supo por la adivina que su amado partiría a la batalla sirviendo al Sultán -alabado sea Alá-y que en tierras lejanas acamparía su amor por otra mujer 
"solo el agua lavará la mancha" dijo la adivina 
Loca de celos, esa noche Sara junto al ciprés mojó tres veces de sangre, la hoja de su cuchillo en su amado, mientras su carne aun se mantenía envainada en ella ni un solo grito, ni un reproche mientras  su vida se escapaba por las heridas, Sara peinaba su pelo y besaba sus labios al ocultarle entre las aguas de la cercana acequia 
"La soledad es oír como se apagan las estrellas sobre el firmamento en desorden de tu pelo. Y la tristeza un ventarrón vacío que al amanecer se vuelve caricia.  " 
Mire los ojos de Sara.. siempre me los ocultaba, y vi su lágrima brillar . Hoy muchos años después, la buena gente se acerca a la acequia de aguas tranquilas , la que discurre entre nenúfares y juncales. Algunos dicen oír, las llamadas de amor de Sara a  su amado, para el encuentro 

"Cambié un jardín propio por un mar de altura, una jaula cerrada por un cielo abierto,
mis dos ojos por una estrella lejana,
y por tu amor ¿qué puedo darte yo por tu amor?
no tengo nada que valga tanto. "

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