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22.1.15

El capítulo censurado de la Odisea




Y Odiseo encalló
Luego, para justificarse ante Penélope, se inventó ...otra historia
Pero os narraré tal y como ocurrió

De entrada Odiseo no oyó el silencio. Estaba convencido de que las sirenas cantaban y que sólo él estaba a salvo con sus tapones de cera y amarrado al mástil.  Fugazmente vio sus bonitas caras, la respiración agitada, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos sus pequeños y firmes pechos. 
Creía que todo era debido a la melodía que fluía sorda a su alrededor.
Todo comenzó a desvanecerse pronto. Parecía que estaba ganando la batalla
Pero fue para reaparecer con más brío
Más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. 
Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, se movían como felinos. Eran expertas en seducir 
Querían atrapar por un momento más, el fulgor de los ojos de Odiseo.

Fue desatado del fálico palo que le amarraba y transportado entre las espumas a Cíteres la isla consagrada a Afrodita. “Aquí todo está permitido” le dijeron
Durante varios días, en la playa, a la plena luz del sol, viciosos se abrazaban, se besaban, se acariciaban. 
El, en opulenta erección, rugía de magnífico ardor. 
Las sirenas cantaban maravillosos himnos obscenos.

Hasta que hartos del espectáculo, los habitantes de Cíteres, les apresaron y penaron con la cárcel: por inmorales

3 comentarios:

  1. ¡Qué mala es la envidia!

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    1. jajajajaja siiii pone como disculpa una moralidad aleatoria según qué sociedad :-)

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  2. Está bien la pintura, porque las representan como mujeres aladas, como eran las sirenas de La Odisea.
    Y creo que la inmoralidad de las que fueron acusada las sirenas es no haber invitado a los habitantes de Citeres.

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