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19.1.15

Coltrane




Nace el año. Otro más...
No se con precisión la edad que tendría, pero aseguro que casi sabía ya leer, un día, con una gran bolsa, arrastrándola, me llegué hasta un rincón del jardín, sólo tuve que agrandar el hoyo que ya existía.
En él fui depositando cuentos, esos cuentos, todos los cuentos.  Luego los tapé con tierra, a la mejor manera posible de mis seis años?  Pisotones para aplastar la tierra que cubría lo enterrado.
Estaba convencido que si enterraba allí mis cuentos, pasado el tiempo brotarían castillos, dragones y princesas, al igual que brotan las adelfas, magnolias o rosales

Ya ha pasado el tiempo, y ahora se que la vida comienza cuando el sol se pone y hablo contigo. Lo que hay antes: trabajos, rutinas aburrimiento nada tiene que ver.
Luego me acerco hasta ese bar, bastante sórdido y oscuro, en el que las mujeres fuman y los hombres llevan sombreros, y que todos visten como en los finales de los años veinte

En un rincón apenas iluminado hay un pianista. Siempre toca borracho, ( mil historias para olvidar),  pero sus dedos sacan melodías de Coltrane a un ritmo verdaderamente frenético
Si te acercas a él puedes caer tumbado por los vapores de alcohol que desprende.

En ese especial bar de mis ídolos, puedes alternar con Humphrey Bogart vestido como en Casablanca, o con Mickey Rouke en su Sim City. Aunque jamás he tomado una copa con ellos. Se saben inaccesibles, estoy seguro por que piensan que nada tengo que ver con ellos
Vislumbro unas faldas más abajo unas piernas perfecta con medias de costura a tiralíneas.
Desisto de encontrar un rayo de luna, esa del olor a praderas verdes y hierbabuena. Sólo huelen a desodorante y tabaco impregnado en sus ropas
Se que mañana volverá a llegar la noche donde siempre te encuentro

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