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28.10.14

No te asustes ¿Vale?

Pura ficción  :-)

" Selfie al despertarte " Tintas 50 x 50



No te asustes ¿vale? 
Solo quería decirte que ayer por la noche, me colé por tú ventana. 
Me senté en el árbol por el que tantas veces te habrás escapado para ver a quién sé yo, a todas y todos menos yo, y estuve horas mirándote. 
Sí, suena raro, sé que parece que estoy loco, pero no lo estoy, bueno sí, estoy loco de amor por ti. Necesitaba verte, fuera de todo el estrés, la influencia de las personas y todo lo demás. Necesitaba saber que seguías siendo tú.
¿Sabes que hablas mientras duermes? y te ríes y das patadas. Es una risa de verdad, me recordó a la risa de un bebé, transparente, pura, no como esas risas fingidas a las que tan acostumbrados estamos todos.
A saber que estabas soñando… solo sé que no paraste de repetir una palabra en toda la noche. Y eso me basto para recuperar fuerzas, para que por una mañana, me levantará con ganas de comerme el mundo. Se supone que los sueños buscan en nuestro subconsciente… bueno yo de eso no sé mucho. Solo sé que dijiste mi nombre, una y otra vez, y reíste y lloraste y diste patadas y en un momento incluso gritaste. Pero gritaste para llamarme, y eso, bueno eso lo es todo para mí.

15.10.14

Inés de Castro





Inés de Castro era hija de don Pedro Fernández de Castro,  señor de Monforte de Lemos y nieto del rey Sancho IV el Bravo. Pasó su infancia en el palacio del duque de Peñafiel de don Juan Manuel donde estuvo en contacto con poetas y artistas. Entabló una estrecha amistad con la hija del duque y prima suya, Constanza Manuel, quien la eligió como dama de compañía en su viaje a Portugal donde debería casarse con el infante Pedro, hijo del rey portugués Alfonso IV el Bravo.
Ya en Coimbra Inés y Pedro se conocieron y enamoraron. Tras la muerte prematura de la Reina Constanza, El Rey Alfonso IV de Portugal, temía que la influencia que pudiera tener Inés sobre su hijo, pudiera interferir terminar en guerras y conflictos con España, Todas las tretas del rey para separarlos fueron inútiles. Hasta que el rey mandó fuera asesinada al pie de la Fuente de los Amores, en la actual Quita de las Lágrimas y enterrada en la Iglesia de Santa Clara.
Pedro al enterarse que su padre había mandado asesinar a su esposa, ya que en secreto se había casado con ella, batalla y vence a su padre
Reza la leyenda que mandó también colocar el cuerpo de Inés en el trono, puso una corona en su cabeza y obligó a los nobles a besar la mano del cadáver. 
El rey Pedro I también mandó esculpir su tumba, en la que se escenificó toda su vida. Al morir, en enero de 1367, le enterraron próximo de Inés. Sin embargo, en lugar de colocar las tumbas una al lado de la otra, quedaron una en frente de la otra para que en el día de la resurrección se pudiesen levantar y caer en los brazos uno del otro.