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3.12.14

Laura se fue




Laura desenfunda el rotulador, se el acerca a la nariz e inhala sus vapores, siente como su estado de ánimo se altera. Luego saca una mandarina de su bolso, y con su "lápiz de rouge" le pinta una cara.
Como hizo Tom Hanks en Robinson Crusoe. ¡ Frank, ya existes : Hola !

La misantropía también es estar encerrado en un baño público de hombres, y hablar con Frank,
tú mejor amigo, ése que te acompaña cuando es tu deseo y jamás hace preguntas indiscretas o molestas.
Bueno y al que en un momento determinado puedes comértele. El canivalismo es otra forma más de amor al prójimo.

Vivir largo tiempo en el interior de un aseo público de hombres, es como hacerlo en un gran hotel.
Llega un momento que el servicio de limpieza llega para hacer su trabajo.
Está usted bien? preguntan a Laura. Lleva once horas ahí dentro…
Si, gracias, contesta Laura. Pueden darme un cigarrillo?, se me han terminado
Ve cómo por debajo de la puerta aparece un cigarrillo ya encendido.
Lo toma y tose. Luego se dice: Quince minutos menos de vida.

Suena su teléfono móvil. Es un mensaje de Fernando " …Seguro que me estás engañando con otro "
Apaga el teléfono, y con el rotulador, escribe en las de paredes blancas:
"Tengo miedo, tengo tanto miedo, que lo mejor que puedo hacer es no salir jamás de aquí…"

Se frota el pecho. Tose de nuevo se lleva la mano a la boca y ve restos de sangre en sus miasmas

-"El tumor es ahora del tamaño de una cereza. mírele ahí en la placa, perfectamente delimitado…" -

Laura escribe en otro azulejo: "Tengo veintisiete años y me estoy muriendo"
Con delicadeza, mete su dedo pulgar en la parte superior de la mandarina. Separa uno a uno los gajos
los va masticando despacio sintiendo como chascan en su boca al morderles.
Hasta siempre Frank…!!
Se quita sus alas de mariposa. Todo termina en Laura
Sentada en la taza de un váter público de hombres, despidiéndose de extraños, rodeada de desconocidos, semidesnudos de cintura para abajo.

La noche se estaba haciendo eterna, las sábanas sudadas.
Una mosca no deja de golpearse contra los cristales. Fernando abre las hojas de la ventana de par en par. La luna esta llena de mariposas atraídas por su luz, revoloteando
Abajo, muy abajo la escena, se reflejaba en los charcos que la lluvía había dejado.

Mientras en su ataúd de azulejos blancos, Laura se fue 

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