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13.12.14

La última imagen





Debo hacerlo, debo exteriorirazme, sacar aquello que me atormenta
Tenía yo, veinticinco años , viví en Londres durante seis meses para mejorar el idioma
Aquella tarde…
Esperar.. dadme unos segundo de respiro…Me duele lo que os estoy relatando, es como si arrancara con mis manos una víscera que me estuviera machacando
Todo comenzó esa tarde: Paseaba por Portobello Road, miré el escaparate
La tienda era victoriana, llena de nostalgias imperiales, ropas de cuando la India era colonia inglesa,  jarrones cloisonet, lámparas modernistas, mesas de comedor en madera de caoba
No pude resistirme. Entré
La campanilla en la puerta adelantó mi presencia ¡¡ Ding – Dong !!
El anciano anticuario levantó la vista del diario que hojeaba, sus quevedos se mantenían firmes en su nariz de claro caballete judío, Vestía un batín azul marino, debajo un elegante traje en sheatland gris marengo. En un perfecto inglés de Oxford se dirigió a mi:
"Mi lord, le estaba esperando"Me sorprendí
Señaló un gran marco tapado pr un guardapolvos:" Ayer, me avisó de su visita"
No entendía nada
"Señor, es un magnífico espejo de auténtica oblea de plata pulida a mano. El enmarcado es del siglo XVIII, dorado por Julien Buartoult" -"Lévesele, es suyo"-
Quedé perplejo:" ¿ Mío, por qué?"
"Señor, durante trescientos años este espejo ha elegido siempre a su dueño. Llegará un día que esa tradición se rompa…¿Supongo?"
El anticuario llamó a un transportista.  Me transladó hasta casa y subió el espejo totalmente tapado el cristal, tal y como estaba en la tienda. Ya a solas en casa, las últimas palabras del anticuario regresaban a mi recuerdo
"Él, siempre te adelantará el futuro. Verás la imagen de mañana…del mes próximo, del siguiente año…"
No me gustaba la idea de adelantar mi vida y verla;  como si de una película se tratara
Mi curiosidad era tan fuerte como mi prevención. Finalmente, terminé levantando la parte inferior derecha del lienzo que protegía el espejo. La imagen que reflejaba no era la mía, era la inconfundible imagen del anticuario, con su batín azul cobalto y cara de espanto
Aquello era demoniaco, no quise ser poseedor de este espejo cuya sólo idea de ser futurible me alteraba por completo
Fui por mi escopeta, la cargué con dos cartuchos. La encaré y disparé a la parte central tapada del espejo
¡¡¡¡POOOUUUMMMM !!!!
Sonido de cristales rotos, el espejo hecho añicos. Ví como se formaba un bulto tras el lienzo que se desplomaba a mis pies. En un charco de sangre, yacía agonizando el anciano anticuario, con el pecho destrozado por mi disparo
¡¡ Pobre…!!! Tuvo la mala suerte de ser la última imagen que el espejo conservaba

2 comentarios:

  1. Jaaaaa!...excelente relato!... magníficamente narrado con lujo de detalles que meten de lleno al lector en tiempo y lugar.
    Un abrazo.
    P.D
    qué bien hizo el protagonista en darle un escopetazo!!!
    =)

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  2. Me ha encantado, casi he visionado una película.

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