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31.12.14

Giant’s Causeway




En el reino de Irlanda vivía un joven llamado Rudolf MacCumhail,  que yendo un día de cacería,  persiguió a una cierva, hasta que los perros la rodearon. 
El animal, agotado por la persecución, se desplomó en mitad del bosque,  quedando a merced de los perros. 
Pero  sorprendentemente, en lugar de atacarla, empezaron a jugar con la cierva. 
El cazador,  ante este hecho,  ordenó que nadie la lastimara y la llevó consigo a su castillo.
Aquella noche, como por encanto, Rudolf se despertó y encontró a su lado a la doncella más hermosa que jamás hubiera visto. 
Aquella cierva era en realidad una mujer, la bella Alba,  que había sido hechizada por un druida perverso,  a quien ella había rechazado como amante. 
Rudolf y Alba vivieron juntos y fueron felices, hasta que Rudolf tuvo que partir de nuevo por negocios. 
Rudolf no tardó mucho en regresar a su fortaleza, apenas siete días, pero algo había ocurrido en su ausencia: Alba había desaparecido convertida de nuevo en cierva por el hechicero  ( que obsesión tenía en tío... ).
Rudolf MacCumhail no dejó un solo momento de buscar a su amada, hasta que cinco años después rescató en el bosque a un niño que estaba siendo atacado por una jauría de perros. 
El niño le contó que era su hijo y que había sido criado en un hermoso valle por una cierva;  y que sólo recibían la visita de un anciano, a quien su madre,  la cierva,  rechazaba todos los días. Hasta que el anciano la ató con un lazo de niebla y se la llevó, al otro lado del mar, a tierras de Escocia, donde los hombres no llevan ropa interior bajo sus faldas, los muy cochinos.

Rudolf se armó de espada y yelmo y al llegar a las orillas del mar al norte de la ciudad de Bushmills conjuró a los ancestros y en un parto sin igual crearon un pasadizo que uniría las tierras de Irlanda con las de Escocia:  Giant’s Causeway - La Calzada de los Gigantes -
Corrió la distancia que une las islas y aprovechando el sueño del druida, rescato a su amada, y huyeron juntos a tierras irlandesas.
El druida despertó pasadas unas horas y persiguió a nuestros amigos. Pero justo cuando estaba a mitad de camino entre Escocia e Irlanda, Rudolf agradeció a los ancestro La Calzada de los gigantes y éstos hicieron que se hundieran en las frías aguas, muriendo ahogado el malvado druida.
Alba y Rudolf MacCumhail, formaron una familia feliz y llenaron de hijos las tierras irlandesas

Con todo mi cariño os deseo lo mejor para este próximo 2015

4 comentarios:

  1. Menos mal que muere el druida, me estaba cayendo bastante mal :)
    Un beso y Feliz Año Nuevo, de nuevo :)

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Ahora me eliminan los comentarios, vaya libertad de expresión :p

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