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30.12.14

El Paraíso de Javilá




Después de crear al hombre con polvo, Dios plantó un jardín paradisiaco al este del Edén.
Y lo llenó de árboles cuyos frutos eran como joyas radiantes. El río Pisón (Orontes) riega la tierra de Javilá. En Javilá abunda el oro y el rubí, y las hijas hermosas de la primera mujer que fue formada de la costilla de varón. Cerca, el Tigris, el Eufrates y más allá el río de los hombres-dioses, el Nilo.

He vivido más vidas, y viviré otras tantas hasta que mi Señor me llame con Él. Ahora sentaos, poneros cómodos y abrid vuestras mentes: Os contare algo... algo que me sucedió este sábado pasado...
Leía el suplemento dominical del diario sentado en el sillón de orejas cercano a la ventana que da al jardín.  Este lunes día 5, se abrirá en Madrid una exposición sobre Javilá; al texto más o menos científico del artículo le acompañaba fotos de alguno de los objetos, vasijas, incensarios fíbulas y pequeños dioses lares. Me quede especialmente mirando uno de ellos.
Me resultaba conocido, como si portara algo de mi, de mi esencia. ¡ Todo tan extraño, me sentía identificado con ese objeto !
Cerré los ojos, recline la cabeza, y entré en un sopor. Un torbellino de escenas comenzaron a aparecer en mi mente.
3.000 años atrás Javilá, entre los ríos Tigris y Eufrates, en la Mesopotamia asiática. Ciudad estado, de gran poderío. Hasta ella llegaban largas caravanas de Asia, con telas, sedas, brocados, especias, jades y turquesas. 
Pero ahora vayamos a UR, ciudad vecina y codiciada por sus vecinos por su riqueza
A Ur caravanas  de camellos de la profunda África portaban, cargas de maderas olorosas, oro y bellos esclavos nubios de brillante piel. Todo era perfecto tras las fuertes murallas de la ciudad de Ur 
En ella vivía feliz, Reivaj, contador oficial del trigo; su casa, situada cerca de el zigurat mas alto, el dedicado al dios Baal. 
Las tertulias nocturnas eran, animadas, se hablaba de, trigonometría, de astronomía de agricultura y del zodiaco. Ellos fueron sus descubridores

Aquella tarde, las trompetas de las torres defensivas sonaron. No lo hacían si no era para anunciar una catástrofe y no era la época de lluvias.
Desde su atalaya, tras el encaje de la calada celosía en madera de cedro libanés, Amolap reina de Saba contemplaba a lo lejos la polvareda que sobre las dunas se elevaba. Un adelantado había llevado la buena nueva

Tres horas más tarde, y por el Puerta de la Victoria de la ciudad de Javilá, la larga comitiva entraba en la ciudad, bajo una lluvia de pétalos de flores y ramas de olivo entre los vítores y la alegría para los guerreros
Era el recibimiento que se daba a los vencedores de la ciudad de Ur.  Su derrota, suponía riqueza para todo Javilá
La larga caravana con el botín, especias, sedas, oro, esencias y su mayor tesoro: esclavos encadenados que, mañana serían vendidos en subasta pública en la plaza de la ciudad.
Amolap reina y diosa viviente, decidió ir a la subasta, ese día.
Salió de su baño de leche de camella y se hizo vestir de sedas por sus esclavas
El suave siseo de las sedas sobre su sensual cuerpo sólo podía ser escuchado por los estériles eunucos de su guardia.
Se hizo llevar en palanquín a la plaza; a su paso sus súbditos bajaban la vista, una mala mirada podía suponer la perdida de su cabeza: Era su dios vivo.
Tomó el mejor sitio en la plaza, y pasó revista visual a los esclavos más cercanos. 

Algo sucedió: Sus ojos se cruzaron con la mirada firme de otros ojos, los de Reivaj que desafiante aguantó la mirada de Amolap. Y ella se estremeció.
Amolap percibió algo jamás sentido, se sintió desnuda ante los ojos de Reivaj y sintió como manos invisibles calmaban la sed que su cuerpo sentía en ese momento, hasta llegar a un orgasmo que a penas pudo disimular; tuvo que sujetarse para no desfallecer

Un dracma pujó Amolap por Reivaj. Nadie subió la puja
Tres días y dos noches necesitó Reivaj para recuperarse, alimentarse y lavar su cuerpo del polvo del camino. Al tercer día fue conducido hasta las habitaciones de Amolap, y una vez 
solos los dos, ella le dijo " HOMBRE, ERES LIBRE"
Reivaj contesto "SEÑORA ya jamás seré libre tras haberos conocido"

Un viento dulce y fresco con olores de jazmín y hierbabuena invadió la habitación de los amantes
Apenas el murmullo de un cercano surtidor de agua, podía callar los gemidos y suspiros de ambos 
Siete días con sus siete noches en abrazo íntimo, completo sin respiro alguno ni para alimentarse
Tanto se entregó Reivaj a Amolap, que expiró agotado en sus brazos...No sin antes prometerla estar siempre junto a ella.
Antes del último suspiro su espíritu se atomizó e impregnó, todos y cada uno de los objetos que en la habitación había.
DICE LA LEYENDA, que 3000 años más tarde, una bella mujer, de sonrisa sincera podría, si roza o besa alguno de los objetos que contienen el espíritu de Reivaj, reencarnar de nuevo en un cuerpo de varón, para estar, esta vez juntos por toda la eternidad, en el Paraíso de Javilá.

3 comentarios:

  1. Una leyenda maravillosa que habla de amores lejanos y eternos, impregnados en esencia en los objetos que alguna vez lo rodearon. Bellas, tus palabras diestras, nos transportan hacia otras épocas. Gracias por el viaje,, Rodolfo!!!
    Un fuerte abrazo! Que el 2015 te colme de alegría y sueños cumplidos
    =)

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  2. Preciosa historia la de Amolap y Reivaj... toda la felicidad del mundo en este nuevo año.

    Un beso!

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  3. Anónimo18:06

    me quedo en el cuento...
    se está bien en él.
    Javier-Rodolfo.. un beso eterno para el 2015
    siempre a la "escucha" de sus cuentos.
    pero me quiero quedar en éste.

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