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27.12.14

El pájaro de Fuego



Más allá de las montañas brumosas donde se fabrica la lluvia que pinta de verdes los prados. Al otro lado de los profundos y revueltos mares, de oscuras aguas como los pensamientos de los Les Chi (espíritus malignos); vivía un rey que tenia un huerto. 

Era la niña de sus ojos, cada mañana con su azada mullía la tierra y admiraba su primicia: El manzano del centro; el que daba como fruto manzanas de oro. 
Cada día contaba los frutos que crecían en él. Pero  notaba que le faltaba una manzana de oro cada día. 
Puso guardias vigilaban en las noches su preciado fruto, pero no dio resultado. Hasta que un día puso de vigía a Iván, su mozo de cuadra que siempre había servido con eficacia a su rey. 
Esa noche, cuando la niebla se abría camino entre las hortalizas y los árboles, Iván vio descender unas llamas iríscentes desde el cielo, entre chisporroteos de colores que parecían cohetes en la noche de San Juan. 
Iván quedo asombrado de la belleza del Pájaro de fuego. No se atrevió a molestarle contemplando su colorido. Largas plumas como las del pájaro quetzal le cubrían: el Creador se había tomado con él, una licencia para asombrar a los humanos. 


Vio como el pájaro de fuego, tomo con sus garras una de las manzanas de oro, la picoteó para saborear su néctar y levantó el vuelo 
Iván, solo pensaba como justificar ante su rey su incumplimiento de protección del manzano. 
El rey escuchó sereno las explicaciones que Iván le daba; y tras unos minutos de reflexión dijo: Iván, tráeme ese Pájaro de Fuego. 
Iván tomo el mejor caballo negro, para ser confundido con las sombras de la noche, y se dispuso ir en busca de su objetivo. En su caminar y antes de llegar al bosque, justo en su límite, como guardián se le apareció de entre unos matojos un gran lobo gris, que le dijo: Te ayudaré a traer a tu rey al Pájaro de Fuego. 
El gran lobo gris le dijo: Prepara una mezcla de cerveza, pan y queso y déjala entre las ramas del manzano de las manzanas de oro. 
Y así lo hizo 


Esa noche, Iván y el lobo escondidos vieron como el Pájaro de Fuego descendía entre resplandores de colores. Se posó en unas de las ramas , y cuando iba a hacer presa una manzana de oro, olió al viento, y se dirigió hacia la mezcla que Iván había preparado. La probó, y fue tan de su agrado que allí mismo deglutió todo lo puesto. 
Eructo e hizo intentos de levantar el vuelo; pero fue incapaz de conseguirlo, estaba tan pesado que en vez de volar, se desplomó al suelo. Iván tomó el pájaro de fuego, y con mimo le metió en un zurrón. 
A la mañana siguiente en presencia del rey, se le ofreció como regalo. 
El rey, desde entonces le mantiene como su tesoro mas preciado es más una vez a la semana le provee de una manzana de oro. 
Insaciable el rey, le propuso ir a por una princesa de un reino lejano más allá de donde el sol se pone cada tarde. Había oído hablar de su extrema belleza y de propuso: Iván, tráeme a la princesa para mí, y te recompensaré con lo que me pidas.
Iván partió, y esta vez, cabalgo a lomos de su ya inseparable amigo el lobo gris. 
Alquiló una barca, ligera y segura. Los vientos le acompañaron y llegaron al reino en el que el sol duerme todas las noches, y se dirigió al castillo de la princesa hermosa: Yelena no era bella, era hermosísima 
El sol se repartía por cada cabello resplandeciendo 
El cielo había copiado el color de sus ojos 
La nieve envidiaba la pureza y blancura de su piel 
Y su sonrisa ayyyyyy..¡¡¡ su sonrisa enamoraba a todo el que la miraba. 


E Iván se enamoró 
Y Yelena que no podía ser menos, se enamoró de Iván. 
Iván se dio cuenta que no podía regresar a su país, con Yelena, ya que el rey la querría para él, y se lo contó al lobo gris entre gemidos y llantinas
¡ que infeliz soy lobo ¡ encontré mi manzana de oro en Yelena pero mi rey y señor me robara mi único tesoro  
No te preocupes Iván, le dijo su amigo el lobo gris. Déjalo de mi mano 
Así, sobre el seguro lomo del lobo gris, regresaron hasta llegar a las fronteras de su reino 
Entonces el lobo gris adquirió la imagen de Yelena y de la mano de Iván, se presentaron ante el rey, que maravilló de la belleza increíble de la princesa. 
El rey en su locura, la tomó por la cintura y la besó  Pero el rey, primero sintió humedad fresca en el beso, luego, vio el hocico del lobo gris entre sus labios. 
El susto fue tan grande, que el rey rabió y murió en el acto ( el instante de morir, claro, pues no hubo otro tipo de acto )
Y así fue como Yelena e Iván se hicieron con el reino y ante el júbilo de sus súbditos fueron proclamados reyes, hasta que la muerte les separe. 


En agradecimiento, Iván se fue a ver al Pájaro de Fuego que 
Iván comprendió el motivo de su tristeza, y agradecido por haber sido el inicio de su propia felicidad, dio libertad al pájaro de fuego. 
Desde la ventana en el atardecer de su país, Iván y Yelena contemplaron como el Pájaro de Fuego iba floreciendo en su colorido, hasta ser la envidia del arco iris, que en lontananza contemplaba la escena.

3 comentarios:

  1. Un cuento como son los cuentos, con un final feliz. Me han gustado muchas de tus metáforas, de tus comparaciones, aunque no he de extrañarme, eres un muy buen cuenta cuentos.
    Besos.

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  2. Un precioso relato, su empiece me gusta más que aquello del manzano del Paraiso Terrenal.

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  3. También me gustó muchísimo. Que el Pájaro de Fuego ilumine todos los días del próximo 2015 y, que Iván y Yelena tengan su protagonismo en las tardes de entretenimiento de este blog, fortaleciendo y colmando tu creatividad e imaginación.

    un fuerte abrazo R.

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