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29.11.14

Guantes de piel de murciélago





Con mi lengua lamo la piedra, araño, lamo, lamo, araño, 
hasta que el fuerte hormigón se convierte en translúcido. Esta todo oscuro. 
Adapto mis ojos hasta que la veo colgada invertida de su cueva. 
Descansa

Miro mis manos, se han vuelto negras, todo mi cuerpo es ahora negro sólo resalta 
el rojo de mis pezones, de mis axilas y genitales
Introduzco mi mano en la cueva, luego paso mi cabeza y el resto de mi cuerpo. 
Me acerco a ella, la invierto. La tomo entre besos y la dejo sobre la cama

La mimo. 
Suspira sin abrir los ojos, 
Mis manos se enguantan de ella 
Un leve quejido de gozo se la escapa de sus labios
Luego, con mis guantes de murciélago me giro, atravieso las paredes y una vez fuera, 
lloro sin saber por qué

5 comentarios:

  1. ¡Qué metamorfosis, me gusta...!
    La pintura, espléndida, tiene mucha fuerza...
    saludos.

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  2. Montones de imágenes y sensaciones se suceden en unos versos que saben a poco.

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  3. De éxtasis... por eso lloras!
    Qué buena está esa pintura, Rodolfo, bellísima!

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  4. Tal vez de felicidad, esa que da la simbiosis perfecta de la pasión amorosa.
    Geniales e íntimos versos repletos de ella, por cierto.
    Vengo por recomendación de Tracy y ya ves, me quedo con tu permiso.
    :)
    Un beso.

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  5. He dado con tu blog gracias a la recomendación de Tracy, gracias a los dos y si no os importa me quedo de okupilla utópica por aquí.

    Abrazote utópico, Irma.-

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