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26.7.14

Ese día


Selfie en  Cafe Majestic, Oporto


Lo hizo en silencio, para que su llanto no rompiera la quietud de la noche ni perturbara el descanso de los pájaros. Nació una noche de luna llena, de reflejos plateados en las aguas. Sabía era distinta, por ello alimentó su insaciable espíritu de soledad
Niñas y niños la tenían miedo porque era la niña sin sombra. Hasta el sol se enfadaba cada vez que pretendía calcar, sin éxito, su silueta en el suelo. La noche siempre fue su refugio y allí creció, siendo como era
Pronto se acostumbró a las miradas de reojo, furtivas y temerosas. Se acostumbró a que tan sólo el viento le rozara la piel. Se acostumbró a que sus sueños estuvieran hechos de cristal 

Pero un día, la mujer que no tenía sombra, encontró la respuesta a todas las preguntas que desde niña se había hecho. Entendió de repente que su diferencia atemorizaba a quienes sólo conocen el color gris y jamás dibujaron arco iris.  Un día, la mujer sin sombra descubrió que estaba hecha de luz, que su resplandor brillaba tan intensamente que ningún otro resplandor era capaz de dibujar su silueta en el suelo.
A partir de ese momento, la mujer sin sombra nunca más volvió a sentirse sola, ni triste, ni abatida. Brilló, con ese resplandor que hasta la misma luna llena admiró el día en que nació,  porque  la mujer sin sombra, ese día, comprendió que estaba hecha de luz.

1 comentario:

  1. Sabes que siempre me gustarón tus cuentos, tus historias, esta es preciosa.
    Un abrazo, con la seguridad de que estás disfrutando de tus vacaciones.

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