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21.7.14

El otro lado del espejo

No es Gredos, pero si Frigiliana en el lugar que sirven los mejores mojitos de la Axaquía (Málaga)




Hacía tan sólo unos días que mi abuelo había fallecido.
Allá en Gredos, la casona familiar, había permanecido cerrada, con sus sábanas ocultando los muebles, dando un aspecto fantasmal a las estancias.
La casona, "Entre el cielo y la tierra" como le gustaba decir a mi abuelo, con su largo porche de viguería y pilares  de madera, tan cercano a las plantas olorosas: jazmines, romero, tomillos, lavanda. Cualquier ligera ráfaga de aire fresco, en verano todo lo perfumaba. El patio con la fuente de copa de un solo chorro de agua cantarina. En cada esquina del jardín, los uno de los cuatro árboles del Mediterráneo: el almendro, el olivo, el naranjo y el laurel
Ese fin de semana un impulso irreflexivo me hizo dirigirme a la casa familiar.
Hacía años que no subía al desván, era algo complicado hacerlo. Traje la escalera y empujé la trampilla que en el techo da acceso; tardé unos instantes en acomodar mi vista a la oscuridad.
La única ventana, se enmarcaba entre los resquicios de luz que se filtraba. Todo eran bultos informes. Abrí el frailero de la ventana, y entró en tropel la luz, invadiendo de luces y sombras la estancia.
Muebles, sillas, una mecedora, un baúl, una columna de escayola, cuadros, maletas con ropa antigua, cestos con más ropa; juguetes viejos una cómoda y un espejo, empañado, sucio.
Limpié un poco la mecedora, entorné los ojos y me trasladé a cómo mi abuela Mercedes, me dormía meciéndome en ella, mi cabeza en su blando pecho, y su olor a café con leche y galletas María. 
Tomé una carpeta, de gomas, la abrí: había fotos antiguas de mis padres, mis tíos, mis abuelos…Toda una vida familiar contenida en ese desván.
Me fijé en el espejo, su marco antiguo, algo de carcoma, era de nogal español de color caoba. Limpié el cristal, la imagen que veía no la reconocía.
Pensé, sera un cuadro; pero, le giraba y se reflejaban los bultos, cada objeto del desván. Sin embargo… cuando lo enfrentaba a mí no era mi cara la que reflejaba-. Dejé el espejo, en el suelo, asustado, y procedí a marcharme, algo confuso. Iba  ya a descender, cuando me dije: Rodolfo, estás tonto?. Tomé de nuevo el espejo y sin abrir los ojos pregunté:
¿Quién eres ?. Sólo silencio.
Abrí los ojos y la misma imagen de antes seguía reflejándose
Era un señor mayor, y si yo giraba la cabeza a la izquierda, la imagen también lo hacía.
Apreté los labios, levanté una mano. El reflejo también lo hacía.
Terriblemente asustado me dispuse a descender la escalera, cuando na voz familiar me dijo: -"No te vayas-"
Balbuceando pregunté: ¿Quién eres
-"Soy tú mismo". me contestó
Ja jaja jajaja reí histéricamente, más por el miedo que por la gracia que pudiera hacerme
Pensé: hoy desayuné en exceso, seguro que todo es un sueño y me he quedado dormido en la mecedora.

Venga yaaaa …¡¡¡¡ exclamé
La voz, pausada me contestó: Hace 12 semanas murió el abuelo Víctor, verdad?. Me temblaban las piernas.
Él te regaló la primera moneda de tu colección numismática: un real de vellón, de Carlos II, Ceca de Segovia y estado ploof de conservación.
Me senté en el suelo. Estaba catatónico
Comencé a mirar mejor la imagen que reflejaba, tenía entradas, el pelo canoso por las patillas, unas bolsas en los ojos, sin el brillo que ahora tienen, pero no cabe duda, era mi mirada …si, es verdad, podría ser yo . No entendía nada.
-" Rodolfo,soy tú… o tú eres yo, como quieras "-
Mírame a los ojos, le dije.  Eres real? atreví a preguntarle. Eres real ?, me preguntó a la vez él a mí. ¿Cuál realidad, la tuya…la mía ?
Sólo nos separa un trozo de cristal, luego cambiando por primera vez la mirada de manera autónoma, y como hablando consigo mismo, me contestó: Mira Rodolfo, mientras volvía a mirarme a los ojos. Te contestaré. Hace treinta años, a las 12 semanas de fallecido el abuelo necesité ir a la casona familiar , en busca de retazos de mi niñez. Y encontré el espejo. No entendía nada.
Ahora regreso, tan sólo para estar, al otro lado de su cristal. 


2 comentarios:

  1. Pero que bien se debe estar bajo esas sombrillas con un mojito, no me extraña que las musas te acompañen.
    Disfrutad.
    Un abrazo.

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  2. Que hermoso relato!!!
    Como entrar en el túnel del tiempo, y poder ver nuestro reflejo solo cuando lo necesitemos.
    Magnifico!!!!
    Cariños….

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