Páginas vistas en total

19.6.14

rana saltarina





Que apaguen el sol …
Vivimos como inmortales, cosechando para años venideros. Codiciamos cosas que aún no poseemos. No podemos ni pensar un mundo en el que ya no estemos, un alba sin ocaso, un mañana sin futuro. 
Que apaguen el sol, que sólo quiero tu luz.
Mis sueños recurrentes, es un espejo que desde la niñez me acompaña. No no es el de Alicia, pero también es mágico. Estaba en casa de una vecina, Alberto su hijo me le enseñó una noche, ya que con luz solar era vulgar, como tantos otros espejos.
Mira ves? veía a Alberto sin camisa, cuando Alberto a mi lado  si la llevaba. Instantes después Alberto se la quitó. Es lo que te decía Rodolfo, es un espejo mágico. En las noches sólo refleja aquello que ocurrirá instantes después. Se adelanta en el tiempo.
Ohhh… es lo único que se me ocurrió decir. Miré, ahora refleja que yo estoy  subido en una silla.  Alberto has visto? No me subiré a silla alguna, le dije. Fue imposible. Me dirigí mecánicamente a la cocina,  traje la silla que precisamente se había reflejado, para subirme en ella. Eché a correr, aquello me superaba. ¿Se adelantaba en el tiempo, u obligaba a hacer las cosas?
Que apaguen el sol, que sólo quiero Tu luz.Que calienta mi alma
En mis sueños mis pupilas comienzan a moverse rápidamente, hasta llegar al sueño lúcido, participativo. 
Allí floto en una realidad virtual, mi mente domina mi voluntad, y es cuando tu imagen me acompaña flotando, descubriendo formas caprichosas en nubes. 
La rana voladora iba saltando entre las nubes, de la pequeña a la blanca, de la azul a la grande, hasta llegar a la que tiene sobre sí una escalera de peldaños de cristal de roca, que nos lleva hasta la Luna. 
Suelto tu mano para gesticular como si fuera un muñeco mecánico: ¿Ves las dunas de algodón dulce?, ¿el cielo de terciopelo negro estrellado?. 
¿
Ves aquel castillo de cristal? 


En él vive Alba, el hada buena del color del cielo. 
Su poder es sobre las estrellas. 


Ahora escribirá con ellas tu nombre y mis versos: 


Que apaguen el sol, que sólo quiero Tu luz. Que calienta mi alma, que jamás nada más me ilumine que tus besos 302 veces al día

4 comentarios:

  1. ¿No serán muchas?
    :))

    ResponderEliminar
  2. Aún siendo un número considerable, hay ocasiones en que resulta escaso.
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Un sol que se convierte en el epicentro de los sueños y de la energía que mueve la voluntad. Es una historia muy bonita R.

    un abrazo :)

    ResponderEliminar
  4. Qué curioso! juraría que te había escrito un comentario porque este texto ya lo había leído antes.
    Luz necesaria para caldear y mantener vivo la parte del cerebro que se sustenta en el corazón del recuerdo. Es una historia muy bonita :)

    un abrazo

    ResponderEliminar