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22.5.14

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" Su tabaco: Gracias", cantó la máquina a una joven que palpaba el contenido de lo que acababa de comprar. La chica del tabaco vestía vaqueros y una chaqueta azul marino. debajo una camiseta de tirantes negra. Tenía el pelo como tú, y sus ojos los ocultaba tras unas gafas oscuras. Entonces fue cuando me di cuenta que era ciega.
Me percibió y regaló una sonrisa de caramelo de violetas.
Pido al camarero un helado de fresa, la chica ciega dirigiéndose a mi me dice: prueba
los helados de pomelos son los mejores.  La invito a otro helado de pomelo, charlamos como si nos conociéramos de siempre.
Me voy, la digo. 
Me mira y me dice ¿Ven conmigo ?. 

Paseamos, ella se coge de mi brazo y comienza a contarme un sueño. Un sueño de su isla secreta, un pedazo de tierra rodeado de palmeras, donde cenar descalza pisando la arena con muchas velas encendidas por el suelo

Me dice que quiere dormir conmigo sobre el mar, dentro de una cabaña con el suelo de cristal y que la cuente de los peces de colores, y arrecifes de coral. 
Nunca ha visto los colores, pero quiere pintar el aire de entre las palmeras y bañarse desnuda en un mar de color turquesa. Me ha seducido, vivir con esta persona debe ser apasionante, " ve " lo que yo no se ver

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