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11.5.14

manzanas sólo para príncipes




Érase que se era:  Un vagabundo que un día se adentró por el bosque de un país lejano. 
Al llegar a un claro, ve en lo alto de un túmulo de flores el cuerpo yacente de una joven.  Se acerca con su pollino, y contempla la serena belleza de una principesa hermosísima de pálidas mejillas.
El vagabundo mira a un lado, luego mira al lado contrario y le asaltan un tropel de malos pensamientos todos a cuál más lujurioso.
Se acerca más y más a la principesa y la besa con no muy buenas intenciones, mientras su mano avanza...avanza... entre sus ropas
¡ OOOHHHH ! la principesa abre los ojos y abraza al vagabundo llenándole de besos.
Asustado por tan candente y apasionada  reacción y viendo que su papel de macho alfa queda menguado, intenta zafarse del intento claro de seducción que la principesa mantiene para con él.
Mira..., dice para desviar un momento el ataque, me encontré antes de entrar en el bosque a una señora que vendía manzana dos
¿Quieres una ? ¡ Venga ! , dice la principesa
Ahora, ambos yacen juntos, pálidos sobre el lecho de flores en medio del bosque, esperando que alguien les despierte con un beso lascivo y les devuelva a una vida de lujuria y desenfreno sin límites

3 comentarios:

  1. Vaya Alfredo, le has dado la vuelta al cuento con absoluta destreza, tanta, que el supuesto final es nuevamente el principio.
    Me ha gustado mucho.

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  2. Ingeniosa manera de darle la vuelta al cuento jeje
    =)

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