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14.5.14

despertar en la isla





La isla emana una bruma azulada, un nuevo día limpio. Abrí los ojos hace un rato, sigo tirado en la cama, desnudo con las sábanas revueltas encima. Ella me mira con esos ojos que me matan. 
Sentada en el sillón cercano a la derecha del ventanal que domina la playa; tiene una respiración constante y tranquila.
- ¿Qué me miras? - me dice, sonriendo.
- Me pregunto por ese tatuaje en el lado derecho de la espalda.  
Lleva puestos unos tejanos claros y desgastados con los pechos descubiertos.  
- ¿Qué hora es?
- Las nueve de la mañana. Bastante pronto por la hora que nos fuimos a dormir. Me sonríe, divertida recordando la noche anterior.  Ya te dije, el alba es mi mejor momento. -  la miro perdido. 
 Me llamo Alba, recuerda.  El tatuaje me lo hice cuando tenía dieciocho años. Cuando era mayor de edad. Mi padre es bastante clásico. Es de llevar camisa y corbata. Alba, ahora se acerca a la ventana. Ya sabes como funciona  el juego, ¿verdad?
Sí. No nombres, no números, no direcciones... Pero ya nos hemos saltado una regla, nos podríamos saltar otra.
¿Así que te llamas Alba?  la pregunto
En vez de mentirme otra vez, está callada. Me tendría que levantar, de aquí en una hora empiezo a preparar comida para los huéspedes del hotel.  Me giro, mirándola. 
Alba va acercándose a mi, sigilosamente. Como el baile de una serpiente.  Tienes mis tejanos, y me los tendré que poner...
Si los quieres, te los has de ganar.- sonríe, pícara. ¿ No decías que era un juego?,  la abrazo, y así, empieza otra vez, el juego. 
Fuera Viernes espera, puede que hoy también él juegue 

2 comentarios:

  1. Me encanta cómo escribes, la verdad...siempre me trasladas a paraísos lejanos, y situaciones cercanas.
    Artista!

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