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29.4.14

Pide un deseo




Ella apenas tenía veinte años. Prudente, inteligente, siempre ayudaba a los necesitados
Desde niña Alba supo que tenía una habilidad extraordinaria, un don que la Naturaleza sólo concede a los santos, y a determinadas las almas puras
Alba sólo tenía que cerrar los ojos y desear con fuerza lo que fuere, que lo conseguía

Empezó con helados de limón, sus preferidos. Luego según fue creciendo quiso una casa en la colina, envuelta en árboles frutales que se pudieran recoger sus frutos desde la ventana durante todo el año. Y lo tuvo
Todo aquello que por su pensamiento pasaba y quisiera tenerlo. Lo conseguía 
Pensó en el amor, la amistad, la salud. Todo lo consiguió: amor amistad, salud y fortuna

Pero un día tenía que suceder, y así sucedió: Pensó en la muerte dulce...

2 comentarios:

  1. La muerte dulce... Muy interesante texto los deseos son irrefrenables, nadie puede dejar de desar. Me acordé de La piel de Zapa de Balzac, abrazo

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