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3.4.14

Novicia y la moza de ánimas


Novicia iniciando su toma de hábitos 


Sentaos en torno a mi, os contaré una historia cierta

Mi abuelo, hace muchos años viajó a La Alberca, un pueblo precioso de la Sierra de Francia, allá por Salamanca.  Al caer la tarde escuchó el sonido de una esquirla y la voz de una joven que llamaba a la oración y el arrepentimiento.
Extrañado preguntó al mesonero sobre el suceso.
Cuenta mi abuelo que el mesonero ante unos vasos de vino, comenzó a narrar la historia:
Una tarde de primavera desde este mismo balcón que se asoma a la calle, mi antepasado fue testigo del cortejo nupcial, que en procesión llevaban a una novicia a tomar  hábito.  Mi antepasado pensó:" Pobre muchacha que va a ser enterrada en vida en una tumba".  Se fijó en la muchacha, era hermosa.  Vestía como una novia: Su inmaculado vestido, el velo que tapaba su cara, y una corona de flores que adornaba su cabeza.  La tristeza invadía su rostro, se veía que era obligada a tomar hábitos.  Su padre al lado, muy cerca. Guardián y custodio de su virginidad.
Entre la multitud, un joven moreno, de ropas sencillas y mirada perdida.  
No podía creerse lo que estaba ocurriendo. La procesión llegó a las puertas del convento. Atardecía, la guirnalda de flores recibió el último rayo de sol. La joven temblaba asustada.  A lo lejos el joven muchacho procuraba pasar desapercibido. Mi abuelo muy intrigado, se sumó a los invitados a la ceremonia.
La joven novicia, fue despojada de su traje de novia para ser vestida de hábito de sarga de humilde tela.  La corona de flores desapareció de su cabeza, y sus largas trenzas cortadas. Luego, sobre su féretro, y tumbada boca abajo, cubierta con el paño mortuorio, fue proclamada muerta para el mundo

El joven moreno lloraba en silencio.  Luego, todos los que estaban en la ceremonia se fueron dispersando.  La joven novicia ya sólo vería el mundo tras una tupida celosía de madera.
Benjamín el posadero, sacó una frasca que tenía escondida de su mejor vino, y ofreció llenar de nuevo el vaso a mi abuelo. Mire, hasta aquí parece que no hay relación entre la Moza de Ánimas y la historia de la novicia.  Y continuó con su relato
Esa misma noche, el joven, saltó la alta tapia del convento, escaló la fachada del aposento de su amada, que esperaba nerviosa y ansiosa a la cita. Cuentan que ambos huyeron atravesando el valle de las Batuecas y adentrándose a la vecina Portugal
Y que de tan felices que fueron llenaron de niños la casa donde comenzaron una nueva vida.
Luego, el padre de la frustrada novicia, entristecido y para lavar su honor, pagó una fuerte suma como dote para que una doncella al atardecer invitar a la oración y así salvar el ánima de su perdida hija y que se hiciera todos los días de su vida.  
Luego, quedó como tradición del pueblo. Y siempre se ha seguido tocando la campanilla.
incluso con grandes nevadas. 
Cuentan que unos bandidos asesinaron una noche a la Moza de Animas para robarla y la campanilla, siguió sonando haciendo la ruta SOLA sin que nadie la portara.

1 comentario:

  1. Anónimo16:03

    es una triste historia, menos mal que no vivimos en ese siglo porque desgrciadamente es orriblr

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