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4.4.14

Mujer




 Siéntate te contaré una historia
 
Esta historia la sé por que Hera, la esposa y hermana de Zeus me la contó, por algo se la representa con la figura de un pavo.
Hace muchos , muchos años, los pingüinos eran unas aves privilegiadas por los dioses.
Elegantes, de gran tamaño, hermosos, y fuertes  y resistentes en su vuelo. ¡ Siiii, dije vuelo !. Hace miles de años los pingüinos volaban.
Sus alas eran grandes, y le permitían mantenerse en suspensión el el aire. Desde allí dominaba los cielos y los mares. Se creían elegidos por los dioses, y cazaban sin piedad a los asustados peces, muchas veces no para alimentarse.
Los dioses horrorizados decidieron castigarles, y sustituyeron sus poderosas alas por unos apéndices que no les sirve ni para mantener su equilibrio.
 
Ahora seré yo la que te cuente una historia, dijiste tú
 
Cuenta una leyenda que al siguiente día de la creación del hombre, Shiva quiso regalar dos seres bellos para hacerle compañía. Pero se dio cuenta que había utilizado todos los materiales de los que disponía. En ese dilema, y después de meditar y meditar, tomo la redondez de la Luna, las suaves curvas de las nubes, el trémulo y cadencioso movimiento de las hojas. Usó también el delicado color de las flores, la levedad del aire, la fidelidad del perro, la ternura de la tórtola, la mirada amorosa del ciervo, la belleza del diamante , la dulzura de la miel, y para distinguir a uno del otro, utilizó la vanidad para el pavo.
La frialdad del hielo y el ardor del fuego para la mujer.
 
Así Shiva dio al hombre la mujer, y al pavo.
 
Después de una semana el hombre fue a ver a Shiva y  le dijo: " La criatura que me distes me hace desdichado. Exige toda mi atención, nunca me deja solo charla por los codos, llora sin motivo y la divierte hacerme sufrir, así que vengo a devolvértela
por que: NO PUEDO VIVIR CON ELLA".
 
Pasó otra semana y regresó el hombre a ver a Shiva: "Señor me encuentro muy solo desde que devolví la criatura. Ella cantaba, era la luz en mi vida, jugabamos juntos, su mirada era una caricia, me trataba con ternura. Su risa era música. Era hermosa y suave al tacto".
Toma, no quiero al pavo vanidoso y devuélveme a la mujer, por que: NO PUEDO VIVIR SIN ELLA

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