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11.4.14

deliciosa locura





 
Alba se llama: cuentan que las letras la volvieron loca
No recuerda ya, ni el olor que tienen los libros. En verano ama el otoño, la primavera y el invierno
 
Salta a la calle cada vez que ve llover, abre los brazos en cruz  levanta la vista a las nubes, y rieeeee... sintiendo las gotas de agua en su cara, mientras gira y gira, bailando un vals sin música y sin compañero.
Demasiada nostalgia para ser tan joven
Desde los catorce años barre los bancos de piedra del paseo y recoge las hojas que caen de los árboles. Las cuenta, las numera por tamaños de menor a mayor y de amarillas a rojas. Luego las pone nombres.
Está loca, dicen sus vecinos. En la noche se lleva a su almohada a Lorca, Neruda, Gabriela Mistral, Nicolás Guillén , y Antonio Machado. Los rescata del olvido y luego los muestra orgullosa ante la sociedad. Por eso dicen que está loca. La chica de las piernas bonitas, la del pelo trenzado en dos coletas, la de la risa a carcajadas desbordantes.
 
Habla sola
 
Juega con su cocinita, y con sus muñecas, y todos los días, puntual, más puntual que el reloj de la plaza lee historias de vidas ejemplares en voz alta. Las muchas letras la volvieron loca.  Mira tres pasos más allá de las personas, mientras sus labios temblorosos recitan versos de memoria.
Adora su ciudad, recorre sus calles cada día y en una esquina entre las calles Olvido y calle del Recuerdo, se encuentra con Roberto , el chico que vende porras y churros a los bares.
Siempre le compra una porra. Luego se la come mirando los titulares de los periódicos en el kiosco cercano
Construye castillos de arena y de cristal en la otra cara de la luna, junta piedrecillas de colores y duerme la siesta en un banco donde el sol la hace cosquillas en las pestañas
 
Ya nadie, ni ella misma recuerda los malos golpes en la cabeza que su padre la daba cuando estaba  borracho. A ella no la importa.
 
Luego al final del día lee e ilumina con fantasías, la ceguera de su hermana pequeña. Ella es sus ojos. Mira al faro de las Maravillas, habla con el sol naranja y se duerme tarareando  estrofas de Machado

4 comentarios:

  1. Hay locuras que sirven, al final, para refugio de males mayores. El maltrato en la infancia, por ejemplo, y la falta de esperanza.
    Has retratado a un personaje muy vulnerable, más allá de su aparente libertad.
    =)

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  2. Esa es una bella locura, de las mejores -me atrevería a decir- teniendo en cuenta que la vida le ha sido dura. Es una locura poética, y poco importa lo que digan los demás, hay mundos propios, que se construyen de colores y letras, que son refugio, nido, alas, raíces, todo junto... y eso es los que los salva de cualquier intemperie violenta, indiferente y agobiante.
    Besos mi amigo!
    Gaby*

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  3. Delirante locura que ha nadie hace daño, siempre tan ameno leerte mi Javiblue! Besos, intentando volver...

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  4. Creo que haré como ella... "Mira al faro de las Maravillas, habla con el sol naranja y se duerme tarareando estrofas de Machado".
    Bendita locura...
    Besos, amigo

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