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14.3.14

Píramo y Thisbe

Pyramus & Thisbe- Lienzo de Sir Lawrence Alma-Tadema (1906)



Sueños fríos de arenas servidos, cada noche las estrellas son sus únicas vecinas
negro firmamento, negro futuro, la joven Thisbe desespera de su soledad.

Esta noche cambiará su vida. A lo lejos se recorta el inconfundible perfil de un jinete cabalgando pausado sobre su dromedario. El peso a cada paso se invierte

Ya está cerca, su silueta es tan grande como la luna llena que lame las arenas
Salam Malecum, dice tres veces llevando su mano a la frente a la vez que humilla su cabeza.
Thisbe contesta: Malecum Salam, luego, le ofrece un lugar en la alfombra vacía que ilumina la hoguera. Sirve te casi hirviendo, tres veces le cambia de envase a taza. 
El primer te es dulce como los besos
Qué te trae por aquí viajero? pregunta Thisbe
Busco mi sombra
No la vi pasar, últimamente no veo a nadie en este desierto, sólo mis cabras, mis ovejas  y hoy a ti viajero.
Habla el jinete: Me llamo con el mismo nombre de mi abuelo que usa el mismo nombre que mi padre: Píramo
Bienvenido, le dice la joven, mi nombre es Thisbe,  sirviéndole el segundo te, más fuerte y amargo que el anterior, como la vida misma
Come, hay aún algo de asado de cordero al fuego.
Thisbe, es un nombre hermoso como esta noche llena de estrellas…es hermoso, por que su dueña es hermosa.
Tras la cena, Píramo durmió cerca del fuego, Thisbe en su tienda. Después ambos comparten gustosos cuerpos y lechos.
El sueño de Píramo rondó en la persona de Thisbe. Un arcano se le apareció en su sueño, y le dijo " Thisbe es tu principio y tu fin , es la última y definitiva mujer para ti".
 
Mientras al alba Píramo dormía, Thisbe, se fue a recoger sus ovejas, cuando vio merodear una solitaria leona en torno al rebaño. Thisbe huyó perdiendo su chal. La leona llevaba una presa entre sus fauces, cuando viendo el chal de Thisbe, soltó la presa, para olfatear aquel extraño objeto. Su hocico ensangrentado pintó de sangre  el chal. La leona prosiguió con su presa.
Píramo sonriendo, feliz de haber encontrado al fin a su sombra, a su amor, se dispuso ir a encontrarla para decirla el amor que había despertado en él. Vio el chal ensangrentado de Thisbe, le reconoció, y lloró desesperado. Sacó su afilado cuchillo y acuchilló su cuerpo.
 
Thisbe apareció en escena, y entre sus brazos y sus besos, Píramo expiró. Thisbe loca de amor toma de la mano de su amado la daga y secciona su propio cuerpo.
Hoy se sabe que de la sangre de Píramo y Thisbe, brotó una altísima palmera que da los frutos más dulces del desierto.

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