Páginas vistas en total

30.3.14

No fumo, ni antes ni después






Yo budarraba sus parmelios con todo lúbrido,
mis dedos se ofrenudaban deslinchados,
y panecía, y britozaba, con el panticordio a punto de embulir.
Ella se amunorgaba un poco bimbia, a negarlo,
pero conseguí premarle la torlilla con un movimiento alquinofléxico,
exploneciendo de un goltazo la minercia de su gorduño.
No buestes, la dije, que ya estoy troforombo; y se reió lascibinosa
Y quiso menflarme, a lo que no me opuse.
Y tan satisgusto me vio, perdido ya en extafulosas placemerides, que no pudo por menos que malparme el cachitrolio con duljuria.
Y se quitó los drapos, los rulomares, los calcetines, y me trenlizó su rubiloso para que lo vencipara, para que lo despulase a sabiendas de que el más mínimo prémbulo, yo me infaso.
Y acabamos zambundidos los dos en aquel clismo organesventes, desflextodicos, hasta caer sacidos y rendiados, al fin el uno junto al otro.
Ananúa me dijo entonces, con ese tono satironicoso tan suyo: ni siquiera sé si fumas ?.
¡ Por supuesto que no babro !, dije

2 comentarios:

  1. me siento confundida...

    ResponderEliminar
  2. jajajajajajaaaaaa
    cómo están las cabezas!!!! lo único que no he entendido es lo de calcetines :P
    Besitos!

    ResponderEliminar