Páginas vistas en total

4.3.14

marcas y cicatrices


bañera...


Alba paso mucho tiempo sola en la gran casona cerca de aquel bello lago, su contacto con el mundo era el rumor de los coches que transitaban aquella cercana autopista. Papá y mamá viajaban constantemente.
Alba se hizo una cicatriz en la barbilla cuando todavía era una niña, Tenía la costumbre de pasarse la yema de los dedos por ella, cuando se ponía nerviosa

Tan solo tenía una amiga, y no era si quiera divertida, también tenia un arpa y un chelo con sólo tres cuerdas desafinadas.  Aún así Alba componía canciones sencillas que hablaban de Casper, de un jardín vacío y de la carretera infinita que veía desde su buhardilla

Cuando vi a Alba por primera vez se tocaba la barbilla.  Sentada, en la parada de aquel bus, con las piernas encogidas y una camiseta gris de Pulp Fiction de mangas descosidas. Me senté a su lado y la pasé un canuto, después hablamos del tiempo, de caballos, se había caído de uno y roto una pierna. Aún se le notaba el tono descolorido en su piel por culpa de la escayola.  Luego vinieron las noches de hablar y hablar y después las noches salvajes, pero eso fue después que la besara en los labios. 
Cuando Alba supo más de mi, toda mi verdad,  supe que todo cambiaría.  Alba no paró de tocarse la cicatriz de su barbilla. Luego durante días tras brindar poco y beber mucho, me cantó aquella canción, que era la nuestra.  Lo hizo mientras se la escapaba una lágrima.
" Es por el cloro de la piscina, me dijo. Me deja muy irritados los ojos" No la volví a ver. 

Aquel teléfono ya nunca daba línea. Luego supe que contiene mis mensajes en el fondo del Liffey por toda la eternidad

Y al tiempo me olvidé, porque dolía.  Intenté apartarla de mi memoria como todas aquellas canciones suyas, pero cuando suenan, me estremezco con un fogonazo en mis retinas, y la recuerdo dudando, tocándose la barbilla, sonriendo con los ojos cerrados frente a mi,  regalándome su camiseta aquella noche que se intoxicó para que no la dejara sola. 
Dónde estás Alba ? no es fácil pensar que jamás veré tus ojos. Nunca me contaste la historia de tu cicatriz en la barbilla 


No hay comentarios:

Publicar un comentario