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25.3.14

Fue en un pueblo con mar, después de un concierto...


dibujo con tintas 


Las caricias fluyen locas bajo su jersey.  Mis manos modelan sus pechos, las suyas mi cintura. Lo que comenzó como dedos trenzados rodeados de gente ajena, ya son búsqueda del mayor contacto de piel posible.




Las caras se van acercando, sin perder la mirada en la mirada. Ella gira la cabeza en un falso pudor,  tan sólo para disfrutar un instante más del momento.  Hasta que llegan los labios a contactar, después su silenciosa llamada a gritos con la mirada.
Chocan los dientes, se mezclan salivas, mi lengua, tu lengua, ¡¡ qué más da !!
Sabor dulce que anestesia los sentidos, olor inteso a deseo que nos rodea.  La pongo las palmas de la mano una en su omoplato, la otra en su gluteo derecho ¡¡ Tan curvo !!  Y presiono hacia mí su cuerpo, sin resistencia.
Entre risas, y apartándose para coger aire, me dice  ¿ Todos los madrileños sois así ?
y yo me callo un ¿Y tú cómo lo sabes ?
La miro, admiro su sonrisa, y me rio.  ¿De qué te ríes ? me preguntas
Luego de la mano, caminamos muy juntos, hasta la próxima farola,  donde calmar la angustia de besar y ser besado; como si nos unieran más cosas que este día, perdido
en esta ciudad ajena para mí.
Luego…
nos dieron las diez y las once,
las doce y la una, las dos y las tres.
Desnudos al anochecer nos encontró la luna

3 comentarios:

  1. Qué bonito choque de cuerpos, esos encuentros, piel con piel, emoción por emoción, son simpre placenteros y un regalo a la vida... y suena el encuentro con esa canción de Sabina de fondo, muy apropiada por cierto. Esa tinta es de lo más sugerente, me encanta!
    Un beso!
    Gaby*

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  2. Mira que no te hacía yo chico sabinero :)
    Me gusta la canción y el encuentro...
    Besos!!

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  3. Esos encuentros son puro fuego, que no se apague la hoguera.
    Un abrazo.

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