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23.2.14

Sombras humanas

Platón y el mundo de las ideas
Cuando esté vacío de toda vida y mis vidas habiten la vida de los demás... 
Cuando mi alma sea mojama de cuerpo frío y el calor de lo que fui persista en el recuerdo. Cuando mi boca esté seca, pero mi palabra humedezca todavía los oídos de otros... 

Entonces estaré más vivo de lo que estuve 
Porque viviré mi existencia multiplicada, inmortal hasta el momento en el que el último ser humano ingrese en la nada... 
Pero, ¿por qué sólo hasta entonces?, ¿por qué no puede sobrevivir nuestra sombra, en algún lugar indefinido, también cuando no haya quien pueda mirarla, pisarla o cobijarse bajo ella? 
Debe de haber una región sin mentes y por lo tanto sin ideas ni reflexiones ni juicios ni controles donde se preserva el recuerdo y se guardan las palabras como joyas, valiosas por irrepetibles...

O mejor: debe de existir un lugar donde se atesoran las palabras como si se tratara de gotas de agua, resistiendo fieles a su condición acuática y milagrosa en el fondo de esa cantimplora que un hombre moribundo transporta en su travesía por el desierto. 

Lo sabía: las palabras, si las dejas hablar, terminan siempre reclamando, con la insistencia de los no nacidos, la necesaria presencia humana.

Gracias por darles esta vida.

1 comentario:

  1. Has visto la falsa explicación del 23 F de Jordi Évole? pues algo así ocurre con el mundo de la ideas de Platón.

    un abrazo

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