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7.2.14

Se pegaban sus alas y caían al suelo...

" Dientes de león "- Acrílico -

...
Cuando te siento tan cerca que tu corazón palpita junto al mío,
Son millones de detalles amor, que día a día tu marino navegas
Cuando sacas cada nota de mi piano, y me exprimes y me lleno de recuerdos

...

Era el hombro en el que llorar; acudía a él, cuando todos los demás le fallaban. 
Él era el único  capaz de hacerla sonreír en sus malos momentos, recogía su pelo para que no se lo empapara de lágrimas, le daba su chaqueta cuando tenía frío.  
A él llamaba de madrugada, porque no podía dormir, porque "necesitaba" mantener una de esas conversaciones, que carecían de sentido, pero que la dejaban con una sensación paz por dentro.  

Él que se presentaba en su habitación con caramelos de violetas y  chocolate, en los días en los que ella se empeñaba en no salir al mundo exterior. 
El que llegaba a conocer a sus amantes, tan bien como ella. Esos amantes a los que odiaba, porque siempre acaban haciéndola daño
Él era aquel que prefería no saber los nombres de las chicas a las que se llevaba a la cama, porque todas tenían el mismo nombre: Alba, aunque ninguna supiera a ella, ninguna fuera tan bonita, tan inteligente, ni especial como ella. 
Y es que, su mayor problema era ese: que estaba profundamente enamorado de Alba. 

Y por muy valiente que siempre se había creído, se dio cuenta de que valiente, es aquel, que tiene el coraje de decir  “te quiero,” estando preparado para escuchar esas otras dos palabras, un poco más difíciles, “yo no.” Y él no quería perder a "su" Alba, se quedaría callado, a la sombra, como había hecho durante tantos años.

Cuando decidiste no venir a mi ciudad, las calles se poblaron de mariposas de un amarillo pálido 
que volaban sobre arbustos y copas de los árboles, bajo el plomizo cielo.
Sus alas se pegaban entre sí por la humedad y caían al suelo para no levantarme jamás

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