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12.2.14

El vigilante de " El Tesoro"


Detalle dibujo en tintas 100 x 70 ctms que preparo




 "Y labraban sus casas en las montañas, creyéndose seguros”. 
            CORAN- Sura XV o Sura de Petra

 Me llamo  حارس الكنز   Jazneh Fairum -  "Vigilante del tesoro"
 
Mi tiempo, no tiene medida. He paseado mi sombra por las sombras de Petra más años que arena hay en los desiertos. Sentaos: os serviré té, usar la jofaina para lavaros las manos
Ya hierve el agua, y  lavé sus impurezas, dejaré que hierva para que su sabor sea fuerte, como la vida.
Mi espíritu proviene de UR, donde la desidia y el abandono  cegó la presa que proveía de agua a la ciudad. Las caravanas con incienso, tintes marfil y  mirra se desviaron al norte, eso fue la muerte de UR. Los más audaces abandonaron la ciudad de Ur, para fundar Petra, entre las piedras.
Cavaron canales y aljibes enterrados en la arena,  con forma de gotas, con su boca de entrada muy estrecha para evitar la evaporación.
 
Pero volvamos a Petra…
 
Hace no tantos años, llegaron hasta aquí, procedente de España una joven. Vino de turista a Jordania, era la época que Petra era una desconocida para la mayoría de las personas.
Hamman la sedujo desde el principio, y fue que  allí la hablaron de Petra.
 
"Dice el profeta, que un espíritu puro todo lo impregna
que deja su luz, sus vibraciones hasta en las piedras
para siempre…
 
يقول النبي, أنّ كحول صافية كلّ [إيمبرغ]  
 أنّ يترك ضوءه, إهتزازه حتّى في أحجار
 ل دائما… "
Alba se quedó a vivir su sueño, lo decidió la noche que durmió en el desierto. Quedó impregnada de paz, se sintió parte del universo, todo tenía vida en la más grande de las oscuridades. La arena se movía mecida por la brisa, las estrellas parpadeaban.
Alba, comenzó una nueva vida, se olvidó lo su tierra verde, para amar con locura los ocres y los suaves colores que regalaban las flores al amanecer
Las recogía y reponía los violeteros de l ‘Avenue des Rois en Hamman. Así se ganaba la vida
Y fue que un día la conocí. Primero su sombra proyectada hacia la sala hipóstila,
luego como flotando, solitaria, maravillada por lo que contemplaba. Pasaba su mano tocando cada piedra, impregnándolas de su esencia
Por primera vez en mi vida noté unas vibraciones que perturbaron mi ser
Quise poseer un ser, tenerle para mí, ser su compañero en mi eternidad
 
Soplé mi brisa hacia ella y la vi vibrar en consonancia a mí. Por primera vez en miles de años, me hice visible a un mortal. Me sonrió
 
Al lha es grande, oyó mis súplicas. Hoy Alba y yo vivimos felices …entre las piedras de Petra. Puros espíritus, guardianes del mejor tesoro: nuestro amor
 

2 comentarios:

  1. Y después de Petra viene lo del vigilante de la playa no??
    Preciosa historia...
    Un beso!

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  2. Me gusta Rodolfo como describes, nos situas frente a la escena, nos haces vivir la historia.
    La pintura es bellísima.
    Un abrazo.

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