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20.2.14

...algún día la tendrán





Cuando el viento sopla, los árboles pierden sus hojas y ondean sus ramas pero sus troncos se llenan de los aires que llegan, trayendo tactos nuevos y memorias futuras. Desde que Alba había dejado Gredos, yo salía todas las mañanas en su bicicleta, con los pantalones por la rodilla y un calcetín de cada pareja, a recorrer el camino de piedra...

"Siempre había oído que toda tu vida pasa ante a tus ojos el segundo antes de morir. 
Para empezar, ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace algo inmenso, como un océano de tiempo. 
En mi caso aparecía yo tumbado boca arriba en el campamento de los boy scouts mirando estrellas fugaces y las hojas amarillas de los arces que franqueaban nuestra calle; o las manos de mi abuela y su marchita piel, que parecía papel; y la primera vez que contemple el nuevo Firebird de mi primo Tony; y Jane. Y Jane... Y Carolyn. 
Supongo que podría estar bastante cabreado por lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez, y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que esta a punto de estallar. Pero recuerdo que debo relajarme, y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mi como la lluvia, y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. 
No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro, pero no se preocupen: algún día la tendrán."

(American Beauty
)

...
Pedaleaba hasta lo alto de las montañas y me sentaba sobre el pretil del último puente para contemplar el valle. En verano me gustaba me gustaba perderme por caminos, me sentaba allí a escuchar al mundo, porque cuando el viento sopla no hay ensoñaciones que valgan 
Cambiaré su mundo, habrá sorpresas y dragones, finales felices y brujas malvadas. Todo para que cuando vuelva Alba a su mundo éste se haya desbaratado 
Lo que más la gusta de es calzarse las zapatillas de salir corriendo y apretarse los cordones tan fuerte que no quede ni una gota de sangre entre su tobillo y el dedo gordo; así al menos tiene asegurado que hacerse mayor no entra en sus planes.
  

1 comentario:

  1. Con lo que duelen los pies corriendo con zapatillas que te aprieten el dedo... no sé yo...
    Besitos!

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