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11.12.13

Alba y su superhéroe





Con voz pausada, la encargada me confiesa: Los gatos se mueren de pena en los albergues para adopción de animales, nueve años son muchos años para un gato, pierden las uñas, se ponen gordos.

Alba no sabía cómo había aparecido es ese jardín. Un vestido de encaje ya nada blanco, unas bailarinas en sus pies. Miraba fascinada a todos lados. Los malabaristas danzando al son de una música de imprecisa procedencia. Bailarinas de Degas, que se fundían poco a poco con la vegetación. Un rey que érase que lo era a una barriga pegada, y en en fondo de la cabeza de Alba se escuchaba: ¡ Cuidado, no hables con desconocidos, nunca comas muchos caramelos ni pases debajo de una escalera ni tengas un gato negro...

Alba estaba apasionada por ese muchacho con el que a escondidas todas las noches hablaba. Él había crecido como un niño normal, en una familia que le cuidaba y quería, con amigos, con juguetes, y un pez llamado Pablo. Pero en el fondo, sólo Alba y él sabían que en verdad, lo que él era es un superhéroe


2 comentarios:

  1. Con capa y superpoderes???

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  2. Se espera más, en la historia. Siempre se espera más en tus historias. Cuando hemos entrado en ese mundo irreal, !zas! otra vez de regreso a este, !jo!.
    Un abrazo.

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