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25.10.13

vencer miedos


pantalones vaqueros ( detalle acrílico )

Algunos viajes nos mueven las cosas de sitio, convierten las avenidas de nuestra ciudad en calles más estrechas y nuestra cocina y dormitorios en estancias más grandes, todo es como si lo estrenáramos y una sensación de complacencia nos invade
Mi abuelo nunca viajó en avión, decía que nunca haría algo así, que es imposible se sustenten en el aire un avión. 
Sospecho, que si pudiera contemplar el deslizarse sobre las nubes, otear las luces que alumbran las cercanías de los aeropuertos por la ventanilla que si mi abuelo se encontrara en esta situación, lloraría de misterio. 


Cualquier extraño con los que he compartido asiento en avión, nunca ha conocido a mi abuelo, aunque puede que se cruzara con él hace ya muchos años en algún punto de mi ciudad. Puedo asegurar que éste, el viajero de aquí al lado, el que observa a las azafatas sumido en la más grande de las confusiones, el que ha regalado todo tipo de consejos sobre el uso del cinturón de seguridad y la mesilla plegable de cada asiento, es algo así como una señora viuda que ha viajado sola por primera vez a París por el mismo motivo que mi padre, en su día, viajó solo a Tenerife: probar que en la vida los miedos enfretándose a ellos, se vencen

PD.:  paseábamos, tú con una mano metida en el bolsillo trasero de mis  vaqueros comiendo pipas de girasol 

1 comentario:

  1. Hay que tener cierta decisión y también, disposición, para pasar por encima de los miedos y la desconfianza para comprobar que no pasa nada. Ella paseó junto a él y se dio cuenta de que pasaba nada, no supone un compromiso para siempre...

    un abrazo

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