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3.10.13

El regreso :p




Tejiendo-destejiendo
Ulises está sentado en el rellano de la escalera, lleva camisa negra y unos pantalones de lino blanco  recién estrenados y una sonrisa que ilumina su mirada con un halo de  ansiedad 


Dos  pisos más arriba suena una puerta cerrarse de golpe.  Se escucha el crujir de la madera vieja al pisar y unos cuantos saltos más a toda velocidad. 

Penélope sigue bajando, agarrada a la barandilla, con su abrigo de piel marrón sus zapatitos de charol  y su bolso negro.
Le mira. La última vez que supo de él estaba a siete mil kilómetros, maleta en mano y recorriendo todas las esquinas de un Mare Nostrum al que no se la había podido llevar con él. 
Tenía trabajo.
Penélope,se queda inmóvil a dos metros de él, con un pie todavía en el escalón anterior. 
-Estás muy guapa con ese abrigo de piel marrón y tus zapatitos de charol. - le dice mientras un temblor de nervios le recorre su estómago.
-¿Has vuelto? - le pregunta ella manteniendo todavía esos dos metros que habían marcado sus ojos estrellados.
- Penélope he venido a llevarte conmigo. - la mira, escéptico, temeroso, dubitativo.
Ella baja los dos escalones  que le quedan y le agarra de la mano.
-Entonces Yuyu, tienes que ayudarme a hacer la maleta. 


Alejandra y Telémaco
obra de Jacques Luis Davis




2 comentarios:

  1. Ha vuelto Ulises y Serrat le estaba esperando...
    No se llamaría Penélope el maniquí??
    Besos aliensofo!!

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  2. Y el adolescente Telémaco a la búsqueda freudiana del padre...la cuestión es viajar, Odiseo, ya era hora para la paciente Penélope, dedos gastados tejiendo y destejiendo ¿o algo hubo con los pretendientes? me lo temo y la aplaudo.
    Besoooooo
    ¿qué seríamos sin los mitos?

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