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1.10.13

Amaya





Una vez estuve a solas con Amaya en una habitación de hotel de su ciudad.
Para su show elegía la ropa que iba a ponerse y me pedía consejo.
Me senté en el borde de la cama, agitado como si el corazón no se me fuese a salir por la boca.
La miraba mientras se quedaba casi desnuda. No aparté mis ojos ni un momento.
Sentía como todo mi cuerpo se cubría de escamas de serpiente dispuesto a entregarla la manzana
Ella silbaba. Silbaba, silbaba. No sé qué silbaba, pero silbaba.
La vi vulnerable por primera vez.
- Rodolfo -me dijo- ayúdame
Y me acerqué. Respirando sobre su nuca. Consiguiendo erizar su piel.
Subiendo la cremallera de aquel vestido negro que se le ceñía tan bien.
Dos segundos a un centímetro. Cinco, tal vez.
Más que suficiente para después pasarme la vida recordando aquel momento.
-¿Qué tal? -susurró, recuperando la máscara de mujer fatal
- Muy bien -dije. Y me separé.
Y yo silbaba. Silbaba, silbaba. No sé qué silbaba, pero silbaba.
Volví a ser vulnerable, como cada vez.

PD.: El vídeo es con su hermano 

2 comentarios:

  1. Yo soy incapaz de tocar nada con escamas de serpiente... hasta ahí he llegado :)
    Besos azules!!

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  2. Rodolfo...ayúdame y ayúdate. Silbemos y amemos.

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