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2.9.13

Polvo mágico


Siempre nos quedará Bali

Nos conocimos cuando compartíamos asiento en el avión destino a Bali, fue la primera vez que dormimos hombro con hombro. 
Estabas en el asiento de ventanilla, cuando me desperté tenías la frente pegada al cristal.
Amanecía en el cielo
Buenos días, te dije. Una sonrisa y un: mira ! fue tu contestación
Abajo manchas verde musgo sobre un azul marino intenso. Al lado contrario del avión el sol teñía de colores cálidos el cielo
Fue la primera vez que vi tus pechos al tener ahuecada la blusa cuando me asomé
Salimos del aeropuerto, nos esperaban con una camioneta tipo "jardinera", con techo, pero sin laterales. Estabas nerviosa y no parabas de hablar. "Polvos mágicos " escuché entre tantos datos que me contabas
El conjunto hotelero eran palafitos, pequeñas cabañas elevadas sobre un mar en calma, de un color turquesa. La cabaña central servía de recepción y salones.
Me dieron la habitación 6 y a ti la 9, toda una premonición. Un joven balines con impoluta camisa blanca y falda florida, cruzada por delante y sujeta con un sencillo nudo, nos llevó las maletas
Dormí un poco de siesta después de una ducha reparadora, entre cristales al mar.
Desperté a la hora de la cena, golpeé tu puerta, ya salías con una sonrisa. Ibas preciosa
La cena fue en un jardín junto a la playa. Antorchas clavadas en el suelo iluminaba el cenador. Compartíamos mesa. Pusieron parrillada de vegetales y pescados  y carne a la brasa con patatas y guisantes.
Vi que no tocaste ni un sólo guisante
Antes de los postres de la profundidad de la selva, sonaron tambores y pequeños crótalos de conchas. Mas de 50 personas, mujeres y hombres, todos vestidos igual.  Bellas faldas azul añil con flores celeste y rojas. los hombres el pecho descubierto, las mujeres una camisa blanca.
Formaron dos círculos, concéntricos. Se sentaron y de esa manera danzaron sus manos, a la vez que un narrador, relataba el sentido de los gestos. Era la historia del Mahabharata de cómo los monos ayudaron a los hombres.
En un punto de la narración, te tome la mano Vi como se te erizaba el vello

Al día siguiente, como habíamos acordado alquilamos un 4 x 4 y nos adentramos en la selva, sin rumbo
El camino de arena nos llevó a una aldea que tenía mercado ese día. Compramos de todo, los precios eran baratísimos: velas de olor, shari de todos los colores, yo faldas balinesas para mi, alguna turquesa...y algo de comida.
Fue un día precioso

Llegada la noche, en un claro de arena blanca entre altas palmeras, sin preguntarnos, hicimos un círculo con velas olorosas a sándalo, te pusiste un shari blanco con adornos de oro y flores verde esmeralda. Yo una falda balinesa rojo sangre, con flores amarillas , blancas y verdes.
Nos arrodillamos. Te tape los ojos con un pañuelo a la que tú me tapabas los míos
Estábamos tan cerca que podíamos respirar el aliento del otro
Comencé a pasar mis manos a milímetros de tu cuerpo, sin rozarte...
Sonó el graznido de un pájaro
Te ayude para ponerte de pie, me quite el pañuelo de los ojos, y deshice el nudo que sujetaba tu shari.  Cayó al suelo. Las luces de las velas  doraban tu cuerpo, parpadeando tu temblor; te quite el pañuelo de los ojos, deshiciste el nudo de mi falda, que también cayó al suelo
Entrelazamos los dedos de las dos manos, volvimos a arrodillarnos en la cálida arena, sin dejar de mirarnos 
Bromeé contigo y te dije: este es el polvo mágico que me decías antes en el la "jardinera" 
Sonreíste, luego todo lo que tenía que ocurrir, ocurrió

Han pasado tres años de ese viaje.  Ahora, cada vez que lo recordamos sonreímos, y sólo tenemos que decir: " Polvo Mágico " para que la magia aparezca de nuevo


3 comentarios:

  1. Imposible no enamorarse en ese elíseo. Es una historia muy romántica :)

    un abrazo

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  2. Qué preciosa historia, me ha encantado, no me importaría nada vivir una aventura así...
    Y si nunca dejamos de creer en la magia... siempre nos quedarán los "polvos mágicos"
    Un beso!!

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  3. Anónimo12:16

    Resulta increíble cómo transportas al lector a un mundo y a unas vidas que no ha vivido. Cómo consigues recrear una atmósfera real y completamente mágica.
    Me quedo recreándome en la inmensidad de ese verde esmeralda...esperando que mi apuesto, venga con su falda balinesa.
    Pipety

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