Páginas vistas en total

27.9.13

Historia de maniquí y trotamundos


Maniquí 



Tengo mi propio mundo imaginario. En él me gusta pensar en ti,
Quizás también tengas tu propio mundo donde piensas en mi.



Noche sin luna. 
El se encontraba parado, de pie frente al escaparate 
Ella apenas podía distinguir una sombra en la oscuridad. 

Casi palpando traspasó el cristal que les separaba, se acercó a él, y se sentó en el muro, a su lado, sin decir nada.  Él tampoco habló, la miró tiernamente. 
Después de tanto tiempo, de tantas cosas que debieron haberse contado, ninguno  sabía por dónde empezar. Pero no importaba, sobraban las palabras.

Cuando llevaba un rato, ella decidió bajarse del muro y acercarse más a él. 

Esperó un instante tiempo, el de un cruzar las miradas; y apoyó su cabeza en su hombro. Él pasó su brazo su cintura y quedaron abrazados. 
Sintieron un breve cosquilleo en el estómago se miraron y sonrieron
Así, de esa forma, abrazados y en silencio, permanecieron hasta que la noche se convirtió en alba, y
 el aire de las calles en rocío

4 comentarios:

  1. Y cada tarde la iba a ver, porque yo amaba a esa mujer de cartón piedra... me has recordado a Serrat,
    Y qué bonito es tener ese mundo imaginario, solo tuyo y al que invitas solo a quien te apetece, verdad??
    Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Buena decisión la de ella, bajarse del muro y acercarse más a él. Algunas veces hay que dar el primer paso. Bonita fotografía.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. OOOooohhh!! qué bonito!!
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Me alegro por ese mundo imaginario que posees, es digno de mención y, sinceramente, es envidiable. Buen texto.

    un abrazo :)

    ResponderEliminar