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3.9.13

Fuera del Paraíso hace frío


" Fuera del Paraíso hace frío "
Tintas, terminado hoy



Acabo de dar un último sorbo a la copa de vino y sonrío. Sonrío por que siempre me haces sonreír 
Toda la historia que voy a contar comienza cuando te recogí del probador de ropa  de Carolina Herrera en el que estabas comprando una falda blanca ajustada como una segunda piel. No dejé terminaras de probar entré  y nos besamos. La encargada de la tienda , preguntó sin abrir las cortinas si todo iba bien...
Era la guinda que faltaba a tu vestuario para el viaje que iniciábamos en ese mismo instante,  rumbo a Portugal, Destino: Estremoz
Si tú estabas nerviosa yo lo estaba más aún, no paraba de hablar y reías por todo
Llegamos al atardecer, cuando la ciudad asentada en lo alto de una colina, adquiere tonos dorados en sus encaladas paredes.
Un portero de la Pousada Reina Santa Isabel, nos tomo las maletas.
Te acercaste a mirar desde el ventanal que domina la ciudad. A sus pies, como siempre sencilla y servil
Te puse la mano en el hombro y sin decir una palabra contemplamos las luces, los tejados
las callejuelas encaladas. Todo perfecto equilibrio

Cenamos, manteles de hilo egipcio, cristales de bohemia, cubiertos de alpaca,  porcelana portuguesa, un violetero con flores sencillas sin olor, para no enturbiar el tuyo
Yo elegí el primer plato: Espárragos rellenos de hongos, con salsa de boletus, tú el segundo guisantes rellenos de  ( es broma ), truchas de río confitadas con peras al vino. Un vino blanco de la tierra y fruta

Paseamos por el exterior de la Pousada, la gran esplanada que domina los campos de olivos y algarrobos. El pueblo parecía irreal con sus paredes encaladas.
Estábamos cansados y nos fuimos  dormir 
La habitación espaciosa, más bien grande, una ventana de frente a la puerta, a la izquierda la puerta del baño: azulejos portugueses blancos con una cenefa azul ultramar. Los grifos dorados. 
A la derecha de la puerta un bargueño de nogal con taraceado de cobre y plata. Sobre él una fuente de porcelana con frutas frescas recién lavadas. Enfrente del bargueño, dos camas de nogal, con dosel y una mesita de noche entre ellas. 
Dos butacas una mesa de centro cerca del televisor
Caímos rendidos. 
Al día siguiente teníamos que proseguir camino a Lisboa : La noble anciana que reposada sobre el Tajo, huele a café recién hecho.

Las primeras luces me despertaron, oí cercano el canto de un gallo
Me levante desnudo, siempre duermo así,  me asomé a la ventana. 
Tejados rojos en un desorden ordenado, olor a pan horneándose, más allá campos de trigo repletos aún por cosecharse.
Sentí tus brazos que desde detrás mío me rodeaban por la cintura
Sentí como apoyabas tu cara en mi espalda
Luego oí es tenue rumor de unas ropas resbalando de tu cuerpo. Y la dulce y cálida presión de tu cuerpo desnudo sobre me espalda.
Me giré y...




Desperté: todo había sido un sueño
Pensé enfadado conmigo: Fuera del Paraíso hace mucho frío


1 comentario:

  1. Tienes razón... demasiado frío!!
    Pero los sueños no nos los quita nadie :)
    Y no vayas a coger frío desnudo y fuera del paraíso jajaja
    Un beso!

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