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29.6.13

La torre de la cautiva



Detalle techo de " La Alhambra de Granada "


Eran las cinco en punto de la tarde. Estaba  balcón central de la torre de la Cautiva de la Alhambra de Granada A mis pies la ciudad. Frente a mi el Sacro Monte, barrio gitano .
Visité la Alhambra para ver desde ella los más hermosos atardeceres del mundo.
La Alhambra fue pensada como fortaleza, luego con el paso de los años, se fue transformando en el más bello palacio Nazarí. Austera por fuera, deslumbrante y delicada por su interior.
Comencé mi visita por la Sala de Embajadores con más turistas. Luego abandoné el grupo, y proseguí por mi cuenta por sus jardines. Tomillo, romero, hierbabuena, y sonido de agua. Los musulmanes habían plasmado aquí su ideal del Paraíso.
Llegué a una gran sala: la Torre de la Cautiva o también llamada Sala de Sultanas. Su refinamiento  exquisito: mármoles, estucos, mocárabes, yeserías. Frisos de azulejos de una geometría perfecta.
Todo invitaba al relax, al éxtasis y el placer de los sentidos. Contemplaba la ciudad, cuando percibí cómo una ráfaga de aire fresco me envolvía. Sentí sobre mi espalda una mirada fija. Me giré y la vi: Ojos increíblemente bellos, pelo suelto sobre sus hombros. Era joven, con el esplendor y madurez de su cuerpo.


Vestía una túnica transparente, que dejaba al descubierto más que ocultaba.
Eran las cinco en punto de la tarde. Me tendió la mano y me dijo " Ven…"

Me llevó por la hasta ahora disimulada puerta entre los azulejos del zócalo que,cerró nada más pasar.
Ascendimos por una muy empinada escalera oscura, hasta un piso superior; justo encima de la sala de Sultanas. Espaciosa, sin ventana alguna; sólo unos taladros en la bóveda en forma de estrellas que proyectaban su luz, sobre un suelo cuajado de cojines multicolores.

Mis ojos se acostumbraron a la penumbra todo era sensual en la estancia. Nos arrodillamos a escasos centímetros el uno del otro, ella dejó caer su túnica al suelo, cogió mi mano y la llevó a su pecho joven, suave, cálido y palpitante. Sin dejar de mirame a los ojos me dijo "Tómame..."


Abrazos, gemidos, besos deseados; caímos sobre el mullido suelo para una entrega sin egoísmo,  espada en vaina. Creí  sentir que levitábamos cuando llegamos al éxtasis en un orgasmos conjunto.


Nueve citas, todas a las cinco de la tarde. Nueve citas como las nueves capas del techo de la sala de sultanas, imitando la bóveda celeste. Nueve citas como los paraísos que su religión promete.

Hoy era la décima cita, faltaban unos minutos para las cinco de la tarde y esperaba

Oí primero un murmullo, luego un grupo de japoneses con un guía español, en perfecto inglés, les narraba sobre La Alhambra: " En lo alto de la Torre del Homenaje hay un texto que dice: Dale limosna mujer que no hay mayor pena en este mundo que ser ciego en Granada"  Luego, llegaron a la sala de la Cautiva, comentó señalando la dulzura de cada detalles, para luego contarles:…" Y entre estas piedras se encuentra el fantasma de una joven y bella sultana que murió sin poder consumar su matrimonio con su amado, ya que el mismo día de su boda, partió a luchar contra los cristianos, perdiendo en batalla su vida.


Cuenta la leyenda que sus gemidos de amor son perfectamente escuchados a través de estos fuertes muros.

¡ Jajaja rió el guía… seguro que colmaría de delicias a cualquier joven que se la encontrara Jajaja   !

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