Páginas vistas en total

5.4.13

La bailarina ( reposición )




Dibujo a tintas chinas,  propiedad de Irina





Budapest durante un invierno muy frío, en los comienzos de los años 40.
Laszlo era un joven de sonrisa fácil, quería ser primer bailarín de la ópera de Budapest
se estaba preparando con todo su alma para ello
Frente al palacio de la ópera, hay una casa de antigüedades. Un día al pasar Laszlo se fija en una cajita de música con una bailarina que gira y gira sin parar.
La bailarina parece tuviera vida propia , y Laszlo podría jurar que le sonríe cada vez que sus caras se quedan enfrentadas separadas por el  cristal del escaparate
Laszlo arrima su cabeza hasta sentir el helado cristal en su frente. Está totalmente extasiado en la contemplación de la bella bailarina, diría que puede oír sus risas. Unos golpes en el cristal le desvían su atención. Es un hombre pequeño, delgado, con unos lentes, poco pelo y mirada triste. Le hace una seña para que pase. 

Laszlo en el interior de la tienda se ve envuelto en un mundo fantástico. Vestidos con plumas de avestruz, lentejuelas, cajas de música sonando por varios lugares, lámparas Tiffany  con cristales de bellos colores formando libélulas, mariposas....
El viejecito de mirada triste, me hizo una pregunta. ¿Puedes quedarte media hora a cargo de mi tienda?, tengo que ir sin falta al teatro de la Opera, y te conozco, te veo salir cada tarde del teatro. Pareces buena gente.  Estas últimas palabras ya me las dijo desde fuera de la tienda.
Al salir, un extraño silencio se hizo en la tienda. Todas las cajas de música dejaron de sonar. Todas menos una, la de la bella bailarina que me sonreía a través del escaparate
Me acerqué. Giraba, y giraba. vi como se sonrojaba y bajaba la mirada al acercarme a ella.Tomé la caja. e hice que dejara de girar. La bese, si, besé la figura de esa bella bailarina
La luz se fue un instante y cuando regresó, la caja de música estaba SIN LA BAILARINA
Detrás mío note una presencia. Era ella
Me dijo: Estaba encantada, yo debí ser la primera bailarina de la ópera y una compañera por envidia mandó contra mí un conjuro. Ahora al besarme, has suprimido la mitad del conjuro. Para que todo sea perfecto debes volver a besarme
Cuenta mi bailarina de pie enyesado, como el beso que se dieron fue largo, intenso, intemporal.
Luego, un breve apagón de luz. Cuando el viejecito regresó de su gestión, se encontró a una bella joven, vestida con un tutú .
¿Y Laszlo?
La chica sonriendo salió de la tienda sin decir nada
Luego, se paró delante del escaparate para contemplar la caja de música coronada con la esbelta figura
de un bailarín...

5 comentarios:

  1. Recuerdo esta belleza,pero hoy la aprecio aún con más intensidad.
    La sensibilidad se respira como si cabalgara a lomos de las hojas que el viento mece.
    Besucos

    ResponderEliminar
  2. La magia lo puede todo... Los besos también...
    Habrá que pasar por ese escaparate y besar al bailarín de la caja musical, aunque se corran riesgos.
    Preciosa la pintura, el tutú insinuado con trazos y manchas ligeras le da una vaporosidad especial.
    Beso (este no es mágico, solo volador y cariñoso)
    Gaby*

    ResponderEliminar
  3. Menuda putadilla!!! lo que puede llegar a hacer la belleza...

    :)

    ResponderEliminar
  4. Tus cuentos Javier siempre llegan envueltos en tul transparente, preciosa forma de envolver. Recuerdo esta bailarina, hoy la veo con ojos nuevos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Nunca hay que dejar de creer en la magia, se lo digo cada día a mis hijos...
    Precioso!!
    Un beso!

    ResponderEliminar