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19.1.13




" El submarinista " Dibujo a tintas china y barras Conté ( 19-1-2013)


Mi abuela hace muchos años apareció con un diario de su difunto esposo, mi querido abuelo Simbad
Ven Rodolfo, te leeré algo que sólo yo, y ahora tú conocerás, de tu abuelo cuando era joven

Abrió el diario y comenzó a leer, lento, pausado 

-Hoy hemos tocado puerto, ya todo mi miedo queda atrás, mi esposa me espera
Escribo para confirmar que no estoy perturbado, que no es un sueño y realmente me ocurrió.
Hace veintitrés días, tocamos puerto en aquella sucia ciudad africana cercana al desierto.
Mis compañeros y yo teníamos cinco días de descanso, y dinero en los bolsillos. La noche
fue de borrachera , hasta el punto de perder la consciencia
A la mañana siguiente me desperté. Estaba en medio del desierto. Desconocía como
podía haber llegado allí.
Me incorporé y dirigí mis pasos a una mancha verde que al acercarme comprobé era un 
frondoso árbol lleno de extraños frutos. Las ramas llegaban hasta el suelo, a sus pies manaba 
un discreto manantial.
Vi que los pájaros comían las frutas y palié el hambre con ellas. Luego, me tumbé a la
sombra de sus ramas. La tierra estaba tan dura que era incapaz de conciliar postura alguna
Me dije en voz alta: Ojalá tuviera una buena cama. 
Y a mi lado apareció una cama esplendida con blancas y frescas sábanas.
Me rasqué la cabeza. Había dado con el "árbol de la vida " de las leyendas de Tombuctú, que
según ellas, te concedía todo lo que le pidieras.
Me acosté y me dije... Por qué no comer una buena ensalada y algo de pasta, con un vino de
Rioja "... y antes de terminar, apereció a mi lado. Sacié mi hambre y sed y me dije: " ya no puedo más"
y los restos de alimentos desaparecieron
La abuela, me miro y dijo: Sabes Rodolfo, el abuelo no era ambicioso pero cayó en la tentación
Y pidió un saco lleno de diamantes y esmeraldas y otro de monedas de oro....
Prosigo la lectura...
Me quedaré a vivir aquí, tengo todo lo que un hombre necesita. Pido una joven mujer y me 
apareces tú querida...
Pero ocurrió que la ambición minó la tranquilidad del abuelo. En las noches no dormía
vigilando que asaltadores aparecieran para robarle su tesoro.
Y ocurrió que es su miedo, supuso que un solitario león se le apareciera... Y así ocurrió
Luchó con  él, y dejó sus marcas de garras en los brazos 
La cordura ante la inminente muerte con el ataque del león, le llevo a desear estar en su barco
a salvo...
Ya en el barco sus compañeros se interesaron y curaron sus heridas, tu abuelo les contó
que había sido culpa de un marido celoso y cornudo...

Y querido nieto Rodolfo, esta es la verdadera razón de las cicatrices que tu abuelo Simbad
tenía en su cuerpo...
Luego la abuela se levantó y se fue.
Tomé el diario, abrí por medio, pase páginas y más páginas... ¡ Estaba en blanco !



Dibujo en formato real lámina 70 x 50, dibujo 35 x 35 descentrado







3 comentarios:

  1. Tu abuela tenía sabiduría popular!Mírala,cómplice de tu abuelo y un gran sentido del humor en sus páginas en blanco!!.

    Besucos

    *A veces tardo en volver por asunto de tiempo.

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  2. Me gusta el mar, me gusta tu abuela.
    Petonets

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  3. No hay nada como las abuelas, nos deja su sabiduría si sabemos apreciarla

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