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31.5.12

El sueño de Pingüi





Acrílico " El sueño de Pingüi "


             
                                                 
Un olor evoca tantas cosas, un color estimula, un sonido translada en el tiempo, unas palabras depende cómo se oigan, marcan de por vida.
La primera vez que estuve en Estanbul, fue hace dos años, justo antes de conocerte .
Fue unas vacaciones muy programadas, la lista de lugares a recorrer, era casi superior al tiempo que disponía.
Nada dejamos improvisado. La Mezquita Azul, el Gran Bazar, Topkapi, La Torre de Gálata, la gran Cisterna  el Bósforo, el cuerno de oro…
Habíamos dudado mucho en la elección del hotel adecuado. Nos debatíamos entre la comodidad y pulcritud de lo moderno, o la tradición más cercana a sus esencias.
Finalmente nos inclinamos por el Peral Palace Hotel.
Se construyó para alojar a los pasajeros que en los años 1880-1890, llegaban a Estambul, desde París, a través del romántico " Oriente Express ".
En ese hotel Agatha Christie situó su novela "Asesinato en el Orient Express".
Ya la primera noche que pasé en él, dormí muy agitado. No conciliaba bien el sueño, no eran pesadillas, era sentir vibraciones, y mi nombre repetido con una voz muy dulce.
Al día siguiente comprobé que todo lo que se dice del Gran Bazar o del Bazar de las Especias, es poco. Tiendas de ensueño, oro, alfombras, y sobre todo especias. Jamás mi olfato volverá a tener una orgía de olores como los sentidos allí.
Pasé un instante a una tienda de artículos de piel. Me pareció sentirte, aunque no vi tu cara. Te probabas unas sandalias de fino cuero. 
La escueta minifalda no podía ocultar las líneas completas de tus bonitas piernas y el blanco algodón de tu ropa interior, por mucho que intentaras taparte.
Y llegó la segunda noche. Abrí las hojas del balcón.
El Bósforo era un cielo caído, repleto de luces  sobre sus aguas .


La brisa traía olores a hierba mojada. Necesitaba dormir, caí rendido en seguida.  
En mi sueño….supongo, me desperté.
Sentada en el borde de la cama 
Era bellísima, tal y como tú me dirías más tarde. El pelo en media melena, la sonrisa en toda su cara, y una voz tan dulce como cuando jugaba a buscarte entre los fardos de heno en la casona de campo.
Me dijo :"Javier, cuida de ella".
 Sentía paz, y producía  confianza la visión de la mujer.
"Te doy mi palabra que así va a ser toda la vida
Por muy lejos que estemos siempre estaré muy cerca de ella, cuidándola ".
La jornada del segundo día fue tan agitada como el primero.
Visitamos Topkapi y sus tesoros. Te volví a ver, estabas con dos amigas viendo las estancias de la Sultana.


Me acerqué a tu espalda y soplé sobre tu cuello.
Un escalofrío te recorrió.
¡"Hola !" te dije.
Anonadada, pusiste cara de sorpresa.


"Aún no me conoces, pero prometí cuidarte toda tu vida".
                                     " Javier….?" dijiste
         Dicen que el hombre no es hombre
mientras no oye su nombre de labios de una mujer.