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28.11.12

Los últimos cuenta cuentos




Una tarde, Alejandra hija mayor de mi amiga Lis, pintó en una de las paredes del cuarto más oscuro de su casa, una ventana. De tan real que era,  al abrirla entra el sol espléndido y llena la habitación de luz y calor.

Todas las noches, Alejandra y Lis se asoman a  su ventana pintada. 

Abajo  las hogueras  del mercado de Jemaa El-fna. 
Sentados sobre bolsas o barriles, o tendidos sobre pilas de alfombras, a cada palabra que uno dice como "corazón", "sueño", "pileta", "tesoro oculto"— los otros cuentan su historia de corazones, de sueños, de piletas entre altos castaños, o tesoros escondidos abracadabrantes. 

Son los últimos cuenta cuentos 


Hace dos años, viajé a Marrakech, paseaba solo al anochecer por  la Plaza de Djemaa el Fna, cuando las hogueras alumbran los puestos, y las sombras se multiplican. 
Luego una oscuridad en mi memoria

Mi recuerdo sólo alcanza a un despertar turbio, como si me hubiera bebido  dos botellas de vino.
Me dolía la cabeza y mi mente estaba difusa.
Unos ojos azules me miraban tras un Hiyab de alegres colores, con estrellas, lunas y flores bordadas en hilo de oro.
Rodolfo, me dijo: soy el cuerpo de tu bailarina de pie escayolado, debes buscar mi alma, sólo tú puedes hacerlo, marinero.  Un genio me privó de ella por negarme a casar con el Sultán de Lidia. ¡ Me encontrarás entre cristales... ! , me dijo mientras su voz y su imagen iba difuminándose.
Nada me impedía abandonar la estancia donde había tenido ese presentimiento ¿ o quizás esa vivencia ?
Proseguí mi visita por el zoco de las mil y una noche, lleno de olores y colores, plagado de ires y venires, de ruidos y de vendedores que pregonan su mercancía. Expertos en el regateo.
Comenzaba a estar agotado y bastante desorientado, cuando un niño se ofreció a sacarme del zoco por unos pocos Dirham. Acepté
El niño me llevó por un laberinto de calles protegidas del sol con cañizos. Se paró delante de una casa de antigüedades. "-Comprar aquí barato, señor, comprar es mi tío, buen precio a tú"-. me dijo el niño.
Me hizo gracia y me fijé en una vieja botella de cristal opaco, tallada a mano con versículos y motivos vegetales. El tapón de filigrana de plata.
Ya en el hotel, destapé la botella para ver que contuvo en su día si perfumes o venenos.
Una humareda de un intenso azul ultramar salió de la botella, y se fue materializando hasta convertirse en el cuerpo de la misma chica con ojos azules y bello Hiyab.


Gracias Rodolfo, liberastes el hechizo, ya tengo alma y cuerpo juntos. ¡ Era mi bailarina de pie enyesado !
Por supuesto que a partir de ahí, el Palacio de Bahía fue vulgar al lado de mi bailarina de pie enyesado.
Ahora cuando estoy triste, destapo la botella, y ella sabe bailar para mi " Una lágrima furtiva" esta vez, con la sonrisa de ambos

6 comentarios:

  1. Este cuento Rodolfo, narrado por tí, con tu voz, seria lo más.
    Los cuentos son para ser escuchados y a la luz de una vela,si puede ser. Disfruta de ese baile de la bailarina de pie enyesado.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. todos los personajes son inventados, las bailarinas de pies enyesados no existen

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  2. Cuídala con mucho mimo.
    Bonita historia que todos intentamos emular: tener una bailarina o un ser especial guardado en algún lugar especial del que poder hacer uso de él/ella en determinado momento.

    Un abrazo

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  3. Sí que existen, a través de tu mágia la he visto y al cuentacuentos que eres dile que quiero más cuentos de Damasco, de Bagdad de Jemaa...no tardes.
    Mientras miro a través de la ventana de Alejandra, veo Alejandría.
    Besito.

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  4. Los sueños encerrados salen a la luz, hay que disfrutar de la magia que da dejar volar la imaginación y si es en forma de cuento mejor que mejor...
    Azul ultramar...

    Besos

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  5. No pudiste elegir mejor lugar, alli se concentra la mayor cantidad de magia del planeta
    :)

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