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3.10.12

La cólera de Aquiles ( Reposición)



Patroclo en los brazos de Menelao



                 Desde  el primer momento que Patroclo y Aquiles, se conocieron fueron amantes…
 
                                           Tres veces atacó furioso Patroclo a los troyanos, dando terribles voces.
Tres veces mató nueve hombres cada vez y cuando ya rayaba la leyenda, atacó por cuarta vez las huestes de su enemigo, aterrorizados al ver el casco, y la armadura del temible Aquiles.
 
Apolo no podía permitirlo e intervino, envió un rayo de sol que deslumbró sus ojos en pleno fragor.
 
El dios Febo (Apolo) se escondió rápido como un áspid entre las nubes. Su labor aún no estaba terminada. De un golpe desde detrás en los anchos hombros, y ya en el suelo Febo le quitó el yelmo, que rodó con estrépito hasta los pies de los caballos.
 
Y el penacho se manchó de sangre
Jamás había rodado el casco de Aquiles por el polvo.
 
 
 
                                     caballos
 
Cuando vieron muerto a Patroclo
que era tan valeroso, y fuerte, y joven
Los caballos de Aquiles comenzaron a llorar
sus naturalezas inmortales se indignaban
por esta obra de la muerte que contemplaban.
 
Sacudían sus cabezas y agitaban sus largas crines
golpeaban la tierra con sus patas y
lloraban a Patroclo
al que sentían inanimado-destruido-
una carne ahora mísera -su espíritu desaparecido-
indefenso-sin aliento-
devuelto desde la vida a la gran Nada.
 
Las lágrimas vio Zeus de los inmortales
caballos y apenóse.
 
En las bodas de Peleo
"dijo" no debí así irreflexivamente actuar;
mejor que no os hubiéramos dado caballos míos
desdichados, qué buscabais allí abajo
entre la misera humanidad que es juego del destino.
A vosotros que no la muerte acecha, ni la vejez
efímeras desgracias os atormentan
En sus padecimientos mezclaron los humanos
Pero sus lágrimas
seguían derramando los dos nobles animales
por la desgracia sin fin de la muerte 
                                           ( Constantino kavafis)
… 
 
                                                           "Canta, oh Musa, la cólera de AQUILES "
Aquiles llora la muerte de su íntimo compañero. Su madre  Tetis consuela al su aflijido hijo para que Hefesto (Vulcano) le fragüe una nueva armadura y su escudo, que supla los arrebatados por Héctor.
¡ Maldita sea tu vida Héctor  ! Hoy morirás!.
Abre bien tus ojos, apura los últimos rayos de luz, por que desde hoy vivirás en los infiernos !  Proclama Aquiles ante las invencibles murallas de Troya, construídas por el mismísimo Neptuno.
Zeus se amedranta de la furia de Aquiles, y envía a los dioses al acontecimiento. Aquiles persigue a Héctor y clava su letal cuchillo en la garganta de su enemigo.
No hay piedad para el que arrebató la vida de su amado Patroclo.  Aquiles se siente inconsolable y su venganza le lleva a atar a su carro el cadáver, arrastrándole dando cuatro vueltas a las murallas de Troya.
Príamo lo contempla impotente y llora El anciano sobrevive a su propio hijo y nada le consuela. Después tras el pago del rescate, el cuerpo de Héctor es dado sepultura en su ciudad. La caída de Troya, es sólo cuestión de tiempo, aunque como se le había vaticinado Aquiles no pueda verlo.

5 comentarios:

  1. el los dioses la venganza es un atributo, en los hombres, una debilidad

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  2. No me gusta la venganza ni en dioses ni en hombres, mientras la fraguas sufres, si la ejecutas se sufre doblemente.
    Beso, Rodolfo.

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  3. Mal sentimiento la venganza que una vez se ha hecho realidad no amilana el vacío interior.
    Un abrazo

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  4. Así se generan las guerras, la vida de uno no vale más que la de otro, aunque el amor nos señale lo contrario.
    =(

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  5. No soy partidaría de la venganza pero los dioses estaban y estan hechos a semejanza de los hombres...

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