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17.9.12

Ensoñaciones con musa







Recuerdo desolado un calor persistente que todo ardía.

Cuando buscábamos la pequeña muerte que habita en nuestras  entrañas, tú la mía, yo la tuya, la mirada en tormenta seca de verano

Allí donde el tajo infinito del universo desterraba el asco. 
En la humedad del adentro donde las mentiras del mundo no llegaban y naufragaban,
resonando como ecos  huecos viejos, lejanos.

Nos dejamos las, uñas, la piel. 
Cenicienta, destronada echa ruina por mi presencia, 
-imponente como un ejército hambriento de combate erguido como un totem- 
Tu presencia construida por el deseo. Y era en ese incendio de crepitante pulso, en este desgarro elaborado y tejido donde temerosos buscábamos el corazón arrebatado de lo que es cierto y hermoso. 

De lo que creímos era inmortal.

6 comentarios:

  1. es mi grano de arena a la sexualidad

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  2. Líquido erótico, la Ondina es irresistible dormida entre líquenes, atrae al abismo azul, dulce. Besito, vi esa pintura en Madrid.

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  3. Natalí, yambién tuve la ventira de extasiarme, en-con, ella

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  4. Preciso...simplemente precioso. Has logrado retratar el éxtasis.
    =)

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  5. Nadie es inmortal...

    Besos

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  6. Lleg las musas envolviendo, creando el ambiente donde dos amantes se confunden en el éxtasis.
    Bello Javier.

    Un abrazo.

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